Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

los animales; pero entre tanto él y su pueblo aprovecharían de ellos. En esto estribaba la debilidad del carácter de Saúl: mientras que pretendía servir a Dios, en realidad servía primero sus propios intereses y después los de Dios. Sin duda por esta misma razón, al enviar a Saúl contra los amalecitas con la orden de "dedicarlos" y "dedicar" también todas sus posesiones, Dios especificó el medio por el cual debían ser "dedicados": la muerte.

Saúl fracasó en esta gran prueba final de su carácter. Aun Samuel, que había pasado la noche en oración ante Dios en favor de Saúl para que se anulara la sentencia de rechazo (PP 682), se llenó de indignación cuando vio la prueba de la rebelión de Saúl (PP 683).

Debido a que Saúl había dejado al Señor, el cielo lo abandonó para que siguiera el camino de su propia elección; y Samuel por su parte "nunca después vio ... a Saúl en toda su vida" (vers. 35). Saúl se había descalificado completamente como rey al someterse a los deseos del pueblo, al culparlo por sus propias decisiones erróneas, y al procurar atribuirse el honor que en realidad pertenecía a Dios.

En Gilgal.

Aunque no era la residencia de Saúl, Gilgal parece haber sido de hecho en algunos respectos la capital de la monarquía hebrea. Señalaba el sitio del primer campamento de Israel después del cruce del Jordán (Jos. 4: 19) y el cuartel general militar para la conquista de Canaán (Jos. 10: 15; etc.). Fue allí donde se efectuó la verdadera división de la tierra (Jos. 14: 6 a 17: 18). Cuando se completó la conquista del país, unos seis o siete años después del cruce del Jordán, el arca fue trasladada de Gilgal a Silo (Jos. 18: 1). En ese tiempo Josué residía en "Timnat-sera, en el monte de Efraín" (Jos. 19: 49, 50).

El servicio del santuario se interrumpió en Silo cuando los filisteos se llevaron el arca (1 Sam. 4: 11; Sal. 78: 60) y la ciudad de Silo fue destruida (ver Jer. 26: 6, 9). El arca fue llevada de vuelta, primero hasta Bet-semes (1 Sam. 6: 7-15) y después a Quiriat-jearim (cap. 7: 1), donde quedó hasta que David la traspasó a Jerusalén (2 Sam. 6: 2-12; cf Jos. 15: 9, 60). En un sentido, así se descentralizó el culto de Dios, aunque Samuel ofrecía sacrificios en diversos lugares (PP 660), probablemente también en Gilgal (1 Sam. 7: 16). Fue aquí donde Samuel reunió a los israelitas para confirmar a Saúl como rey después de su victoria en Jabes de Galaad (1 Sam. 11: 14, 15); aquí también se reunieron fuerzas para el ataque contra la guarnición filistea de Micmas (1 Sam. 13: 4). También podría haber sido la base para la campaña contra los amalecitas, como parece decirse tácitamente en la propuesta de Saúl de volver allí para ofrecer sacrificios a Dios.

c 1 Samuel 15:22-23

22.

¿Se complace Jehová?

Impelido por el Espíritu Santo, Samuel expresó esta profunda verdad que había de resonar a través de los siglos siguientes (ver Sal. 51: 16-19; Isa. 1:11; Ose. 6: 6; Miq. 6: 6-8; etc.).

23.

Te ha desechado.

Aquí se presenta claramente el motivo para un cambio de la relación entre Dios y el hombre:

"Por cuanto tú desechaste". Cuando el hombre elige seguir su propio camino, Dios está obligado a reajustar las condiciones para hacer frente a la situación. Cuando Israel quiso un rey, Dios le dio la oportunidad de probar la factibilidad de un plan tal. El mismo hecho de que Dios permitiera que Saúl continuara como rey muestra que no lo había abandonado. Si Saúl no seguía a Dios, tendría que poner en práctica sus propias ideas en cuanto a la realeza sin la ayuda del consejo divino, no porque Dios fuera reacio a guiarlo, sino porque él rehusaba