Bet-car.
1 Samuel 7:12-17
14
Y fueron restituidas a los hijos de Israel las ciudades que los filisteos habían tomado a los israelitas, desde Ecrón hasta Gat; e Israel libró su territorio de mano de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y el amorreo.
15
Y juzgó Samuel a Israel todo el tiempo que vivió.
16
Y todos los años iba y daba vuelta a Bet-el, a Gilgal y a Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares.
17
Después volvía a Ramá, porque allí estaba su casa, y allí juzgaba a Israel; y edificó allí un altar a Jehová. 480
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COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA.
c 1 Samuel. Capítulo 7.
1.
Abinadab.
La palabra Abinadab significa "mi padre es noble" o "mi padre es generoso". El verbo del cual proviene es nadab, "incitar", "impeler", siempre en un buen sentido, y por lo tanto "estar dispuesto", "ser voluntario". No se conoce su genealogía, pero debe haber sido un levita estrechamente emparentado con Aarón ya que se pudo nombrar a su hijo Eleazar como guardián del arca. El primogénito de Aarón se llamaba Nadab (Núm. 3: 2), y podría esperarse que uno de sus descendientes directos se llamara Abinadab.
En el collado.
Heb. baggibe'ah. Cuando aparece esta palabra, el contexto debe determinar si se usa como el nombre de un lugar o si la palabra sólo se refiere a una "colina" o "collado", tal como se traduce uniformemente en el AT. También había una "Gabaa de Benjamín" (1 Sam. 13: 16) o "Gabaa de Saúl" (cap. 11: 4). Además, había un "collado" -literalmente, "Gabaa"- de Finees en el monte de Efraín (Jos. 24: 33). Los gabaonitas literalmente eran "moradores de colinas", y puesto que Quiriat-jearim era una de las cuatro ciudades que se mencionan como que les pertenecían (Jos. 9: 17), el collado ("Gabaa") donde moraba Abinadab correspondería con una colina en Quiriat- jearim o en sus proximidades.
A juzgar por la dirección que tomaron las vacas, uno llegaría a la conclusión de que Bet-semes era el lugar lógico donde debía quedar el arca. Pero la impía curiosidad de la gente y el temor de los que sobrevivieron al castigo, indican que sus habitantes no eran idóneos para la reverente custodia del sagrado símbolo de la presencia de Dios. A unos 15 km de distancia estaban los pobladores de Quiriat-jearim, cuya reputación justificaba la creencia de que pudieran trasladar y guardar a buen recaudo lo que no querían sus vecinos.
Muchas veces Israel estorbó a Dios en la realización de sus propósitos al no aceptar su consejo y no ajustarse a su plan. Cristo amaba a Judas y habría querido convertirlo en uno de los principales apóstoles, pero Judas rehusó serlo (ver DTG 261). Cristo también amaba al joven rico que pregunta por el camino, pero a pesar de la invitación de seguir a Cristo, el joven se alejó apesadumbrado.