Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

Quizá mejor "se había hecho odioso". El mismo verbo se usa para describir el maná que había sido dejado para el día siguiente (Exo. 16: 20, 24).

En pos de Saúl en Gilgal.

Puesto que el reino había sido confirmado en Gilgal (cap. 11: 14, 15), Saúl convocó a todo Israel allí antes que en Gabaa o Micmas, donde sus preparativos podrían ser observados por los filisteos. Estos habrían tenido poca dificultad en llegar al lugar mencionado en último término, siguiendo el curso de los diversos wadis tributarios. Es difícil comprender por qué Saúl no pidió a Israel que reforzara el ejército que ya estaba apostado en el distrito de Benjamín. Eso habría estado cerca del hogar de Samuel y del sitio sagrado de Bet-el (ver com. cap. 1: 1). Las rocas del wadi en "Guibeá" constituían una magnífica fortaleza, y ciertamente los residentes en ese distrito sabían más en cuanto a las características defensivas del terreno que los filisteos, empeñados en vengarse. En su dilema, parece que Saúl hubiera recordado lo que Samuel le había dicho respecto a ir a Gilgal (cap. 10: 8).

c 1 Samuel 13:5-7

5.

Treinta mil.

En el texto de Luciano de la LXX y en la versión Siriaca se lee: "tres mil". Es muy leve la diferencia entre las palabras hebreas para 3 y para 30, y fácilmente se las podría confundir.

6.

Se escondieron.

Los israelitas fueron sobrecogidos de pánico al recordar muy bien la derrota sufrida años antes cerca de Silo, y especialmente en ausencia de Samuel. La movilización de los filisteos aterrorizó de tal manera al pueblo, que Saúl no pudo conservar el orden en el campamento, y rápidamente cundió el desánimo. Completamente olvidada quedó la victoria lograda en Jabes unos pocos meses antes. También se olvidaron las confesiones y los sacrificios más recientes, cuando se habían regocijado ante Dios en ese mismo lugar (cap. 11: 15). Es notable el contraste entre su pánico y la fe manifestada más tarde por Eliseo cuando a su siervo -aterrorizado por la hueste de sirios que estaba delante de las puertas de la ciudad- se le abrieron los ojos para que viera la montaña llena de las fuerzas angélicas. ¡Cuán importante era en este tiempo de crisis, que Saúl y sus hombres aguardaran el consejo del profeta y su bendición antes de entrar en batalla!

7.

Los hebreos pasaron.

Cuando Saúl llamó a las armas, dijo: "Oigan los hebreos" (vers. 3). Sin embargo, el vers. 7 registra que "los hebreos" huyeron cruzando el Jordán (las palabras "algunos de" no están en el texto original), mientras que el vers. 6 declara que Israel se ocultó en cuevas "en el monte de Efraín" (cap. 14: 22). La palabra "hebreos" siempre es usada por los filisteos al referirse a sus adversarios, pero el autor del libro de Samuel parece diferenciar entre los dos términos -"Israel" y "hebreos"- como por ejemplo en el vers. 19 donde se menciona que los filisteos controlaban a todos los herreros "para que los hebreos no se" hicieran "espada". Por contraste, el mismo autor dice que "los de Israel tenían que descender a los filisteos" para que afilaran sus herramientas. Sin embargo, la LXX traduce aquí la palabra "hebreos" como "esclavos". Ver com. vers. 3.