c 1 Samuel 13:8-13
8.
Esperó siete días.
Esto no significa necesariamente que Saúl ya había esperado siete días completos y que Samuel no llegó hasta el comienzo del octavo día, y que por lo tanto llegó a la cita con un día de atraso. Es posible que cuando el profeta no se presentó al comenzar el día señalado (ver PP 670, 671), Saúl asumió la responsabilidad de ofrecer el sacrificio. Al ungir a Saúl como rey, Samuel lo había instruido respecto a esta ocasión: debía ir a Gilgal para esperar allí hasta que llegara Samuel (ver cap. 10: 8; cf. PP 670). Sin embargo, Samuel llegó poco después del tiempo señalado para el sacrificio, tan sólo para descubrir el acto de desobediencia de Saúl (cap. 13: 10).
11.
El pueblo se me desertaba.
Al predecir que Israel pediría un rey, Moisés advirtió que el gobernante no debía "aumentar caballos", es decir, confiar en implementos materiales para su protección (Deut. 17: 16; cf. Isa. 31: 3). Por el contrario, el rey, como dirigente de la nación y como ejemplo del pueblo, debía conseguir una copia de la ley para convertirse en estudiante diligente de ella y obedecer las instrucciones registradas allí. 511 Pero Saúl, pensando en el armamento de los vecinos de Israel y en sus ejércitos permanentes, llegó a pensar que lograría seguridad y éxito prescindiendo de la fe sencilla y la confianza en Dios. Movido por este concepto, dejó de inspirar a sus hombres con el valor que resulta de la fe en Dios. Faltándoles esto, y no disponiendo de armas, sus hombres -con una visión más clara que la de Saúl- no podían ver una razón para esperar la victoria. Las perspectivas eran desesperadas. Por eso, ante la primera insinuación de verdadero peligro, para salvar la vida desertaron la mayoría de los hombres del ejército de Saúl quien quedó con apenas 600 hombres en Gilgal. Sus exploradores le habían traído noticias de una concentración enemiga a 18,4 km de distancia, en Micmas, y no sólo temió por la nación sino también por su propia seguridad.
Saúl había perdido la confianza y el respeto de su ejército. Cada día desertaban más y más de sus hombres. Estaba completamente desanimado. Descendía rápidamente la marea de su popularidad. Estaba dispuesto a echar la culpa de todo a Samuel porque éste no había llegado a tiempo. Saúl se sentía agraviado porque Samuel no estaba presente. En ese estado de ánimo se encontró con el profeta. No presentó disculpas sino más bien demostró un espíritu de justificación propia. ¡Qué contraste con el espíritu con que se había preparado para atacar a Amón!
13.
Locamente has hecho.
Es decir, al permitir que lo dominaran los sentimientos antes que la confianza en Dios, basada en los hechos providenciales pasados. Si Dios está contigo, ¿quién puede estar contra ti? Lo que Gedeón hizo con los 300 que quedaron de 32.000 hombres, seguramente Saúl podía realizar con los 600 que quedaron de 3.000. Pero si rehusaba tener confianza en las promesas de Dios y en la palabra de su profeta, y se mostraba incrédulo y vacilante en un momento de crisis, ¿cómo podría seguir acompañándolo Dios? Si Saúl hubiese estado dispuesto a humillarse, muy diferente habría sido la historia de Israel.