vers. 6). Los que sostienen que el incidente ocurrió inmediatamente después de la fuga de David de Gabaa interpretan que las palabras de Ahimelec significaban que, hasta ese momento, él no sabía que David ya no era el siervo más fiel de Saúl y miembro honorable de la casa real. Después de que David había estado prófugo y proscrito por tantos meses, difícilmente Ahimelec podría haber sido tan ignorante o tan necio como para decir a Saúl que David servía a sus "órdenes" y era "ilustre" en su casa.
Esta conclusión se basa en nuestra traducción castellana, que presenta los verbos en el tiempo presente. En realidad, el hebreo tiene un solo verbo, sur, traducido aquí "sirve". La forma verbal "es", es añadida aunque aparece dos veces en este versículo. La forma del verbo sur que aquí se presenta puede recibir un sentido tanto de presente como de pasado, de modo que la sentencia es bastante indefinida en lo que atañe al período de tiempo de que se trata. El tiempo del verbo debe entenderse por el contexto. La traducción literal de las palabras de Ahimelec es: "¿Y quién entre todos tus siervos como David, fiel y el yerno del rey y volviéndose [o se volvió] a tus órdenes, y honorable en tu casa?" El contexto parece requerir el uso del tiempo pasado. La inserción de las formas verbales necesarias al traducir al castellano una oración como ésta, depende del juicio de los traductores, pero la índole del caso permite diferencias de opinión. Es obvio que Ahimelec quiso decir que había ayudado a uno a quien suponía en ese tiempo -ya fuera reciente o remoto- que era un representante honorable del rey.
c 1 Samuel 22:15-18
15.
¿He comenzado yo desde hoy?
"¿Es que he comenzado hoy?" (BJ). Se deduce que si él hubiese comenzado entonces a buscar la dirección divina para David, después de saber la verdadera situación de éste, ello hubiera significado prestar ayuda a un enemigo declarado de Saúl; pero que cuanto había hecho antes de que supiera del conflicto entre Saúl y David no influía en su fidelidad. Con tranquila dignidad Ahimelec respondió a la acusación de Saúl de que había usado los Urim*(25) y el Tumim en una forma contraria a las ideas del rey, al declarar que había hecho una pregunta en cuanto al que estaba más cerca de Saúl, uno que siempre le había sido leal y dedicado, y que había prestado su servicio al mensajero del rey. Su última palabra fue para negar que hubiera sabido nada de la situación.
17.
La gente de su guardia.
Heb. ratsim, literalmente, "los corredores" (BJ). Esta palabra se usa a veces para designar la guardia real, como es obvio aquí. Quizá Samuel se refirió a ese oficio cuando advirtió a los israelitas que el rey por el cual clamaban tomaría a sus hijos y reclutaría a algunos de ellos para que corrieran "delante de su carro" (cap. 8: 11). Saúl quedó frustrado ante la negativa de sus guardias de levantar la mano contra los sacerdotes del Señor. Lo que el rey pedía era algo espantoso. Aun entre las tribus paganas de hoy día se considera que el hechicero es sagrado y nadie se atreve a levantar la mano contra él. ¡Cuánto más debería haber respetado Saúl al siervo del Altísimo!
18.
Doeg el edomita.
Este descendiente de Esaú aparece como un hombre semejante a Saúl: celoso, resentido,