Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

hasta que resulta necesario presentar la matanza para explicar la llegada de Abiatar a Keila en el capítulo siguiente. Esta interpretación se basa principalmente en la confesión de Ahimelec de su ignorancia en cuanto a la verdadera situación de David. Esta deducción no carece de lógica.

Es igualmente razonable suponer que el relato sigue sin interrupción. En este caso, la declaración de que fueron descubiertos David y sus hombres significa que se llegó a saber que habían salido de su escondite en el fuerte de Adulam y que acampaban en el bosque de Haret; y que cuando supo esto el rey, se quejó a sus siervos acusándolos de colaborar a traición con el proscrito (vers. 8). Al punto Doeg, el pastor, aprovechó la oportunidad para delatar a Ahimelec (vers. 9, 10). No hay razón para suponer que un hombre en el puesto de Doeg -cuando vio a David en el santuario- hubiera sabido algo de la verdadera razón de su venida. Puesto que no habría habido nada de extraño en que David se detuviera allí en procura de consejo antes de proseguir en alguna misión para Saúl, Doeg habría considerado que no valía la pena informar eso entonces. Mediante la respuesta de Ahimelec no podemos determinar el orden de los sucesos, pues su argumento de que ignoraba la situación de David sería una defensa lógica (ver com. vers. 14, 15), aun sin tomar en cuenta el intervalo entre esta supuesta traición y la acusación de los sacerdotes ante Saúl. De modo que el asesinato de los sacerdotes y la matanza de Nob no siguieron necesaria e inmediatamente a la visita de David al santuario (ver PP 714, 715).

Debajo de un tamarisco.

El "alto" de Gabaa probablemente era un lugar favorito de reunión para los hombres de la ciudad.

c 1 Samuel 22:8-14

8.

Conspirado contra mí.

Debido a sus celos demenciales, Saúl comenzó a compadecerse 562 de sí mismo y a acusar a todos menos a sí mismo, por sus tentativas frustradas para capturar a David. Comenzó entonces a abochornar a los propios hombres de su tribu por no haberlo informado a fin de ayudar a un rival de Judá. Pensaba que aun su propio hijo se había vuelto contra él y era culpable de traición. Ya una vez había amenazado con hacerlo matar (cap. 14: 44); ahora creía que el pueblo simpatizaba con Jonatán aún más que antes.

9.

Entonces Doeg ... respondió.

Doeg, el principal de los siervos, vio su oportunidad para vengarse del sacerdote Ahimelec (ver com. cap. 21: 7), como también para mejorar su posición ante el rey. Dijo implícitamente a Saúl que Jonatán y los benjamitas no tenían tanta culpa como el sacerdote, el cual no sólo dio alimento a David sino que consultó a Jehová por él y le dio un arma (vers. 10). Sin duda Doeg no se ofreció para dar esa información hasta que fue estimulado por el ofrecimiento de ricas recompensas y elevados cargos (ver PP 715).

14.

Ahimelec respondió.

No negó Ahimelec la acusación de haber ayudado a David, pero sí negó haber sido desleal.

De su respuesta una diferencia de opinión para ubicar este incidente en el tiempo (ver com.