Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 18:12-17

12.

Saúl estaba temeroso.

La razón de Saúl para temer a David era su convicción de que Dios se había apartado de él para favorecer a David. Pero, ¿se había apartado deliberadamente el Señor de Saúl o fue éste quien renegó de su Padre celestial? Debido a que Dios ha dotado al hombre de la facultad de la libre elección, él no lo restringe por la fuerza ni rechaza su consejo. Adán renegó de Dios cuando se rindió a las sugestiones del adversario. ¿Lo abandonó Dios?

Pablo deliberadamente persiguió a la iglesia de Cristo. ¿Lo abandonó Dios? Si fue así, ¿cómo pudo afirmar Pablo más tarde que "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero"? (1 Tim. 1: 15).

Mediante el ministerio de David, el Señor estaba llamando al corazón endurecido de Saúl, invitándolo a volver y a darse cuenta del poder curador de Dios en favor de él. Aunque Saúl irreversiblemente se había descalificado como rey, todavía podía encontrar salvación como individuo (ver com. cap. 15: 23, 35).

13.

Saúl lo alejó de sí.

Desde su propio punto de vista egoísta, uno de los grandes errores de la vida de Saúl fue cuando apartó a David de su corte y lo "hizo jefe de mil". Nunca más la melodía de la música de David calmaría la aflicción de Saúl. Ningún otro podía sostener la mano del rey delante del público como lo había hecho David, yendo "dondequiera que Saúl le enviaba" (vers. 5).

Obsesionado por el deseo de matar a David, Saúl realizó precisamente lo que hizo más difícil que se humillara y se volviera a su Padre celestial.

14.

Se conducía prudentemente.

"Ejecutaba con éxito" (BJ) como lo dice implícitamente la forma verbal hebrea. Las faltas cometidas por los hombres que están en el poder al tratar a sus subordinados, fácilmente pueden ser usadas por estos mismos como peldaños para el éxito si proceden con sabiduría.

David aceptó su descenso de categoría -pues así parece que fue- con toda humildad, y en su nueva función ganó la admiración de todo Israel. No hubo recriminaciones ni se compadeció de sí mismo debido al injusto trato. David se mantuvo alegre y espiritual como siempre había sido. Siendo muy amado por el Señor, a pesar de la ira del rey, estaba recibiendo precisamente la preparación que necesitaba antes de entrar en el desempeño de las responsabilidades del liderazgo. Dios adapta la disciplina de la vida a las necesidades peculiares de cada individuo que se propone ser fiel al deber.

16.

Salía y entraba.

Los deberes asignados a David eran de tal naturaleza como para mantenerlo constantemente a la vista del público.

17.