administrativos que iba a serle útil en años venideros. Fue colocado en un puesto desde el cual podía ver la vida en todos sus aspectos, y Dios le dio perspicacia espiritual para que pudiera distinguir entre lo correcto y lo erróneo. A semejanza de Daniel, David mantuvo su integridad en un ambiente que no había escogido, ni temió la contaminación. Dios no vacila en colocar a sus siervos en la misma vorágine del egoísmo humano, sabiendo que mientras más oscura sea la noche, más brillante será la luz que irradien. David, que había sido un respetuoso hijo en la casa de su padre, Isaí, demostró su idoneidad como fiel embajador del rey.
Lo puso Saúl sobre.
Saúl cumplió su promesa de honrar al hombre que estuvo dispuesto a aceptar el desafío que habían declinado sus propios soldados. Aunque era poco más que un joven, David se comportó con tan loable discreción que todos lo aceptaban facilmente. Eran obvios sus excelentes rasgos de carácter. Esto no significa que reemplazó a Abner que había sido -y seguía siendo- capitán de las fuerzas armadas.
c 1 Samuel 18:8-10
8.
No le falta más que el reino.
No se da un intervalo entre el anuncio de la elección por Dios de otro hombre "mejor que tú" (cap. 15: 28) como rey, y esta experiencia de David en la corte real. Aunque es probable que hubieran 543 pasado varios años, con seguridad Saúl estaba a la expectativa de indicios que le mostraran al hombre que debía ser su sucesor (ver vers. 9). Acababa de demostrar su debilidad ante los filisteos, y si no hubiese sido por la hazaña de este joven pastor, podría haber perdido su propia vida. Sin embargo, le molestaba el pensamiento de que ese muchacho a quien había honrado colocando cerca de sí podría estar arrebatándole el afecto del pueblo y también del ejército. ¿Qué clase de gratitud era ésa? El tiempo no había aliviado el escozor del reproche profético (ver cap. 15: 23). Otra vez Saúl expresó sentimientos de descontento y malas suposiciones, hasta que por fin se trastornó su mente celosa.
10.
Un espíritu malo.
Ver com. cap. 16: 15, 16. Aunque Dios permite que llegue la tentación, nunca tienta al hombre para que peque (Sant. 1: 13; cf. 1 Cor. 10: 13).
Desvariaba.
"Delirada" (BJ). "Mostrábase en su casa con trasportes de profeta" (RVA). La forma verbal que aquí se emplea, aunque con frecuencia se usa para una profecía verdadera, puede también referirse a los susurros de los falsos profetas. El frenesí arrebatado de Saúl se debía a un espíritu de pasión violenta, quizá unido con la esperanza de impresionar a sus cortesanos con su santidad.
David tocaba.
¡Qué contraste entre estos dos hombres! Movido por una furia celosa, Saúl tomaba su lanza con el propósito deliberado de matar a David. Este probablemente sentía el peligro, y comprendiendo la causa de la pasión de Saúl se aferraba de su arpa con la cual procuraba aliviar la tensión mental del rey.