Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

dirección divina. Entonces Dios se propuso guiar a David como había tratado de guiar a Saúl. Como en el caso de muchos de los grandes dirigentes del mundo, David creció en un ambiente humilde, desarrollando calladamente un áureo carácter bajo la dirección del Espíritu Santo, el cual un día lo capacitaría plenamente para el papel que desempeñaría en el gran conflicto entre el bien y el mal. Cuando fue ungido, el Espíritu de Dios "vino sobre David" así como el Espíritu divino descendió sobre Cristo durante su bautismo (ver com. Mat. 3: 16).

c 1 Samuel 16:14-16

14.

El Espíritu de Jehová se apartó.

Saúl había rechazado al Espíritu de Dios -había cometido el pecado imperdonable- y nada más podía hacer el Señor para él (ver com. cap. 15: 35). El Espíritu de Jehová no se apartó arbitrariamente de Saúl, sino más bien Saúl se rebeló contra su dirección y deliberadamente rehuyó la influencia del Espíritu. Esto debe entenderse en armonía con Sal.139: 7 y con el principio fundamental de la libre elección. Si Dios, por medio de su Espíritu, hubiera impuesto su voluntad a Saúl en contra de los deseos de éste, Dios habría hecho del rey una mera máquina.

De parte de Jehová.

Las Escrituras a veces presentan a Dios como si él hiciera lo que no impide directamente. En realidad, al dar a Satanás una oportunidad para demostrar sus principios, Dios limitaría su propio poder. Por supuesto, había límites que Satanás no podría sobrepasar (ver Job 1: 12; 2: 6), pero dentro de su esfera limitada tendría el permiso divino para actuar. De esa manera, aunque sus actos son contrarios a la voluntad divina, no puede hacer nada a menos que Dios se lo permita, y todo lo que hacen él y sus malos espíritus, es hecho con el permiso de Dios.

Por lo tanto, cuando Dios retiró su Espíritu de Saúl (ver com. 1 Sam. 16: 13, 14), Satanás quedó en libertad de actuar.

Le atormentaba.

Josefo describe esa dolencia así: "En cuanto a Saúl, le sobrevinieron algunos desórdenes extraños y demoníacos, y le provocaban tales asfixias como si hubieran estado a punto de ahogarlo" (Antigüedades vi. 8. 2). Es evidente que fue aumentando una grave melancolía mientras cavilaba debido al anuncio del profeta de que había perdido el derecho a la corona para ser dada a un hombre "mejor" que él (cap. 15: 28). Siendo poseído intermitentemente por el espíritu malo, Saúl fue inducido a sentir y actuar en una forma parecida a la de un demente.

15.

Un espíritu malo de parte de Dios.

Ver com. vers. 14 en lo que atañe a una expresión equivalente.

16.

El arpa.

Mejor, "la lira". Se aconsejó a Saúl que buscara alivio en una terapia musical. El sonido de la lira de David y su canto de excelsos himnos aliviaban transitoriamente a Saúl del espíritu malo que lo acosaba. Cuando Saúl escuchaba la música de David, sus malos sentimientos de compasión propia y celos lo dejaban por un tiempo, pero volvían con redoblado poder al transcurrir el tiempo. Debido a su continuo rechazo de la dirección de Dios, se parecía al