Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

Gabaa y Geba (Gueba, en la BJ) son las formas femenina y masculina de una palabra que significa "colina" o "altura". Ambos eran pueblos de Benjamín (Jos. 18: 24, 28; 1 Sam. 13: 16). Parece que a veces se usaban indistintamente las formas masculina y femenina de ese nombre. La distinción entre los dos lugares se aclara en Isa. 10: 29, donde se los menciona en el orden en que llegaría a ellos un invasor procedente del norte. Una aldea llamada Jeba existe hoy día en la antigua ubicación, a 2,2 km al suroeste de Micmas y a 9,6 km al noreste de Jerusalén. La aldea moderna Tell el-Fãl ocupa lo que se cree que fue el sitio de la antigua Gabaa, la capital de Saúl, a 5,6 km al norte de Jerusalén. Excavaciones realizadas allí han desenterrado lo que parece ser el palacio de Saúl (ver t. I, pág. 131; t. II, pág. 74). La Gabaa de 1 Sam. 14: 16 es Geba, al otro lado del wadi viniendo de Micmas (ver vers. 5; PP 674), no Gabaa el hogar de Saúl, si esta última se ha identificado correctamente como Tell el-Fãl (ver com. cap. 13: 2, 3). Desde esta Gabaa, 7 km al suroeste de Micmas y con dos cadenas de colinas que se interponen, difícilmente hubiera sido posible observar lo que sucedía en Micmas, pero desde Geba, directamente al otro lado del wadi, esto hubiera sido relativamente fácil.

c 1 Samuel 14:19-23

19.

Detén tu mano.

La impetuosidad de Saúl crecía rápidamente. La manifiesta confusión del campamento enemigo lo alborotó de tal manera que ni aun pudo esperar el consejo del Señor. Durante días, él y sus compañeros habían estado detenidos y habían oído informes de incursiones del enemigo en los pueblos vecinos, y aunque no sabía la razón de la fuga de las fuerzas que cruzaron el wadi, súbitamente dio la orden de atacar. Si se hubiera dado tiempo para buscar la dirección divina, probablemente habría evitado muchas de las dificultades que tuvo que afrontar el ejército de Israel durante las horas siguientes, y su victoria sobre el enemigo habría sido mucho más completa. Este fue un caso en el que el apresuramiento ocasionó perjuicios. El tiempo que dedicaba Jesús a la meditación y a la oración le permitió tener el juicio sereno necesario para soportar con paciencia la prueba severa que le esperaba; la noche de la lucha de Jacob con el ángel, cerca del Jaboc, le dio fuerza no sólo para enfrentarse con Esaú sino para afrontar los años de las serias dificultades que siguieron.

21.

Los hebreos.

Ver com. cap. 13: 3.

23.

Salvó Jehová a Israel,

Aquí hay un notable ejemplo del poder divino que coopera con el esfuerzo humano. Jonatán anhelaba que Israel quedara libre de las incursiones de los filisteos. Los acontecimientos del día no permitían dudar que su aspiración emanaba del Espíritu Santo. Jonatán vio el impulsivo acceso de depresión que afligía a su padre, pero esto sólo lo inspiró a tener mayor confianza en el Gobernante divino que había puesto a Saúl en el primer lugar. Con cada paso que daba hacia adelante, Jonatán sentía una oleada de poder -emanado de la fe- que lo fortalecía para dar el siguiente. Aquel día estaba comprobando que Jehová es un Dios fiel a su pacto, capaz de hacer que redunde en su alabanza la ira del hombre.

¡Cuánto contienen estas palabras: "Salvó Jehová a Israel"! La fuerza agresiva y el valor del