Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

que el que está en el lado norte. Se dice que la información topográfica de este pasaje de las Escrituras fue utilizada por el general británico Allenby cuando desalojó a los turcos de Micmas en 1917, durante la Primera Guerra Mundial.

c 1 Samuel 14:6-16

6.

Quizá haga algo Jehová por nosotros.

Jonatán no dependía tanto de su propia armadura como del poder ilimitado de Dios. Tan sólo usó lo que tenía a mano, y Dios bendijo su humilde dependencia del cielo. Aun cuando el rey se hubiera apartado del sendero de la obediencia, Dios se proponía demostrar a todo Israel que la salvación es un asunto de elección y acción individuales y no tanto un movimiento colectivo. Muy trágica habría sido la situación si Dios hubiese rechazado a todo Israel cuando el rey eligió no obedecer.

10.

Si nos dijeren.

Gedeón había pedido una señal casi imposible, humanamente hablando, cuando rogó que cayera rocío sobre el terreno pero no sobre el vellón (Juec. 6: 39). Así también Jonatán convirtió la invitación del enemigo a "subir" en la señal de que Dios combatiría por Israel.

Escalar los muros perpendiculares del peñasco del lado norte era 516 una proeza aparentemente imposible, de un modo especial llevando armaduras. Se honra a Dios cuando sus hijos esperan mucho de él e intentan grandes cosas para él.

13.

Subió Jonatán.

Josefo piensa que fue al amanecer cuando Jonatán y su escudero se aproximaron al reducto filisteo y que llegaron a él cuando todavía dormían la mayoría de sus hombres (Antigüedades vi. 6. 2). El relato del cap. 14 confirma la idea de que era temprano por la mañana (ver vers. 15, 16, 20, 23, 24-28, 30, 31, 45). No se dice si los dos israelitas esperaron hasta la noche para escalar el peñasco o si tan sólo necesitaron unos pocos minutos para hacerlo. Es evidente que tomaron la fortaleza por sorpresa pues reinó la más completa confusión en la guarnición filistea.

15.

Hubo, pues, gran consternación.

Literalmente, "hubo un terror de Dios ['elohim]" (BJ). La palabra 'elohim aquí se refiere a la intensidad del terremoto, y refleja el terror y la confusión que prevalecieron. La palabra 'elohim se usa así ocasionalmente como un superlativo (ver com. Gén. 23: 6; 30: 8). Sin duda el movimiento sísmico fue un acto de intervención divina (ver PP 675). Dios se interpuso con frecuencia usando las fuerzas de la naturaleza, como en el mar Rojo (Exo. 14: 21-28), en el valle de Ajalón (Jos. 10: 11-14), en Eben-ezer, cuando los filisteos fueron vencidos (1 Sam. 7: 10), y en otras ocasiones.

16.

Gabaa de Benjamín.