Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

Camino recto.

La declaración dice literalmente:"Derecho en el camino sobre el camino a Bet-semes, por una calzada"; el camino directo de Ecrón a Bet-semes. Tan sólo un poder sobrenatural mantendría las vacas en el camino principal. Los príncipes filisteos no las condujeron sino que fueron "tras ellas". El hecho de que las vacas nunca habían llevado yugo (vers. 7), es una evidencia de que no habían estado antes en el camino.

¿Qué demostración más poderosa podían recibir los adoradores de Dagón? Si en forma antinatural unas bestias siguen a un Guía invisible, el hombre -generosamente bendecido con las facultades del intelecto-, ¿por qué no podría ir en contra del orgullo natural y de la tradición nacional para someterse a la conducción de Aquel que también podía reprimir la plaga y los ratones? ¿Por qué no había visto Balaam al ángel del Señor que estaba en el camino tan fácilmente como lo vio su asna? Bajo la influencia hipnótica del maligno, los hombres hoy día tan sólo ven lo que Satanás desea que vean, sin comprender que muy cerca está Uno listo para desatar las ligaduras que los atan estrechamente. 478

c 1 Samuel 6:13-16

13.

Segaban el trigo.

Puesto que la cosecha del trigo se efectúa en la primavera, entre el tiempo de la pascua y la fiesta de las semanas o Pentecostés, y siendo que el arca había estado en poder de los filisteos durante siete meses, la batalla en que aquella fue capturada ocurrió en el otoño, por el tiempo de la fiesta de los tabernáculos. Por eso quizá muchos estaban en Silo para la fiesta y pudieron haber ayudado para proteger a Israel contra los invasores. Ante la victoria filistea, habrían huido a sus hogares en las diferentes tribus (ver cap. 4: 10).

Los habitantes de Bet-semes estaban en el campo ocupados en la cosecha, probablemente usando la hoz y el rastrillo como se hace hoy en Palestina. No había huertos en la ciudad misma. Los campos no estaban separados por cercos sino por piedras que marcaban los linderos. El que no estaba familiarizado con la comarca no podía decir dónde comenzaba una parcela y dónde terminaba la otra.

14.

Una gran piedra.

En el campo de Josué, quizá cerca del camino real. Las vacas se detuvieron al lado de esa piedra. Bet-semes era una ciudad levítica, y sus habitantes tenían tanto el derecho como el deber de cuidar del arca. Como no había tabernáculo, los levitas colocaron el arca sagrada, junto con la ofrenda expiatoria de los filisteos, encima de la gran piedra y ofrecieron las vacas como holocausto al Señor. Puesto que Bet-semes está en el mismo corazón de la Sefela, o comarca montañosa, donde los caminos reales atraviesan el centro de los valles, tal vez esa piedra sobresalía desde la ladera de la colina, y fácilmente podía llegarse a ella desde arriba.

Sin embargo, desde el lado de abajo podría haber estado a más de un metro por encima del camino.

16.

Volvieron a Ecrón.

¡Qué chasco para los filisteos! Habían sido testigos de la derrota de Dagón ante el Señor en el templo de Asdod. Habían contemplado el proceder de las vacas, movidas por una fuerza