Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

vacas lecheras". Ambos verbos se refieren a ambos complementos. No significa que los filisteos habían de construir un carro nuevo. El énfasis recae en el hecho de que debía ser nuevo, sin usar. Así también las vacas no debían conocer lo que era el yugo, como señal de que nunca se las había empleado para fines seculares. Esta era una demostración de respeto. En su entrada triunfal en Jerusalén, Cristo se sentó sobre un pollino "en el cual ningún hombre" había "montado" (Mar.11: 2).

Haced volver sus becerros.

Separando los becerros de sus madres, los adivinos esperaban determinar -ante el consenso de todos- si las plagas provenían de Jehová o no. Si el Dios de los israelitas quería que volviera su arca, tendría que hacer que las vacas efectuaran algo antinatural: abandonar voluntariamente sus becerros. Dios estuvo dispuesto a ser puesto a prueba por quienes preguntaban con sinceridad.

c 1 Samuel 6:8-12

8.

En una caja.

La palabra traducida "caja", 'argaz, aparece únicamente esta vez en todo el AT. Se sabe que 'argaz era una palabra palestina para designar la "caja" de un carro. Los filisteos mostraron mayor respeto por el arca, la cual no habían destapado, que los hombres de la ciudad sacerdotal de Bet- semes que la recibieron de vuelta. ¡Cuántas veces los paganos avergüenzan a los cristianos por su comportamiento cuando están en presencia de lo sobrenatural! Parece que las ofrendas de oro fueron cuidadosamente colocadas en una especie de talega o bolsa que podía atarse bien a las varas con las cuales se llevaba el arca o a la envoltura con que se la cubría.

9.

Bet-semes.

Literalmente, "la casa del sol". Había varias ciudades palestinas de nombre Bet-semes cuando Israel entró en el país. Se cree que una de ellas, que pertenecía a Isacar (Jos. 19: 22, 23), estaba en el lugar que ahora se conoce como El-'Abeidiyeh, a poca distancia al sur del mar de Galilea. Otra ciudad del mismo nombre pertenecía a la tribu de Neftalí, y probablemente estaba al noroeste del mar de Galilea (ver Jos. 19: 38, 39; Juec. 1: 33). Es evidente que 1 Sam. 6: 9 se refiere a una tercera ciudad que lleva el mismo nombre, ahora Tell er-Rumeileh, en la heredad de Judá (Jos. 15: 10, 12) que fue apartada para los levitas (Jos. 21: 13, 16; 1 Crón. 6: 59). Estaba en el distrito del hijo de Decar (1 Rey. 4: 9), uno de los funcionarios de Salomón que proporcionaba vituallas para la mesa del rey, y fue el lugar donde Amasías fue derrotado en su conflicto con Joás de Israel (2 Rey. 14: 11, 13; 2 Crón. 25: 21-23). El hecho de que tantos lugares tuvieran ese nombre indica que los cananeos eran devotos adoradores de los cuerpos celestes, en este caso el sol. De igual manera, Ur de los Caldeos y Harán fueron centros del culto de la luna.

Convencidos del poder sobrenatural del arca, los adivinos filisteos dispusieron que fuera enviada a Bet-semes, la ciudad sacerdotal más cercana de Israel. Razonaban que si las vacas que no estaban acostumbradas al yugo abandonaban a sus becerros y llevaban directamente el carro a esa fortaleza levítica, con toda seguridad el arca, o más bien el Dios del arca, era el autor de la plaga que les había sobrevenido.

12.