Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 28:9-13

respuesta.

13.

Tú eres Saúl.

La información era de origen sobrenatural; pero no procedía de Dios. El había mostrado su aborrecimiento por la práctica de la nigromancia al condenar a muerte a cuantos la practicaban (Lev. 20: 27). Aun los que consultaran a médiums espiritistas debían ser raídos (Lev. 20: 6). De modo que la comunicación debe haber procedido de otra fuente. Hay quienes sostienen que los espíritus de los muertos vuelven para comunicarse con los vivos.

Para ellos, el espíritu de Samuel respondió a la invocación de la médium. Pero una comunicación de Samuel, hablando como profeta, indirectamente habría sido una comunicación de Dios, y se declara expresamente que el Señor rehusaba comunicarse con Saúl (1 Sam. 28: 6). Saúl fue muerto "porque consultó a una adivina, y no consultó a Jehová" (1 Crón. 10: 13, 14). 587

La enseñanza de que los espíritus de los muertos vuelven para comunicarse con los vivos se basa en la creencia de que el espíritu del hombre existe en estado consciente después de la muerte y que, en realidad, ese espíritu es el hombre mismo. La Biblia enseña claramente que, al morir, el espíritu vuelve a Dios que lo dio (Ecl 12: 7), pero el AT enfáticamente niega que ese espíritu sea una entidad consciente (Job 14: 21; Sal. 146: 4; Ecl. 9: 5, 6). El NT enseña la misma doctrina. Jesús indicó que será en su segunda venida, y no en el momento de la muerte, cuando el creyente se reunirá con su Señor (Juan 14: 1-3). De lo contrario, Jesús podría haber consolado a sus discípulos afligidos con el pensamiento de que pronto les sobrevendría la muerte y que así inmediatamente irían a las mansiones celestiales para estar con él. Para confortar a los que habían llevado a sus amados al descanso, Pablo declaró expresamente que los que vivieran no iban a preceder a los muertos, sino que todos se reunirían con el Señor en el mismo momento (1 Tes. 4: 16, 17).

Es pues evidente que el espíritu de Samuel no se comunicó en este momento con Saúl.

Queda otra fuente para esa comunicación. Las Escrituras revelan que Satanás y sus ángeles pueden impartir informaciones, y también cambiar su forma (ver Mat. 4: 1-11; 2 Cor. 11: 13, 14). La aparición que se presentó ante la mujer de Endor era una personificación satánica de Samuel, y el mensaje impartido tuvo su origen en el príncipe de las tinieblas.

Aunque muchos de los fenómenos de las sesiones espiritistas son fraudes y actos de prestidigitación, no todos los fenómenos se pueden explicar así. Muchos que han investigado esas sesiones admiten la presencia de un poder que no se puede explicar mediante fraudes ni con leyes científicas conocidas.

Las Escrituras predicen un aumento de las manifestaciones sobrenaturales en los últimos días (Mat. 7: 22, 23; 2 Tes. 2: 9; Apoc. 13: 13, 14; 16: 14). La única salvaguardia contra estos artificios engañosos es estar tan bien afianzado en las verdades bíblicas, como para que el tentador sea reconocido a pesar de su disfraz. Una fe firme en la verdad del estado inconsciente de los muertos desbaratará cualquier intento del enemigo para infiltrar su propaganda por médiums espiritistas y supuestas comunicaciones con los muertos (ver CS cap. 35).

Parece que el espíritu que informaba a la mujer se deleitó desenmascarando el disfraz de Saúl y se mofó del extraño proceder del rey al pedir ayuda al mismo poder que antes había procurado silenciar. En presencia del poder satánico sobrenatural, las bravatas del rey, su justificación propia y sus variadas excusas se disiparon como tamo frente al viento.

Dioses.