Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

propia voluntad, Jonatán eligió identificarse con la casa que Dios había indicado que reemplazaría a la decadente familia en la que él había nacido. En el corazón de Jonatán el plan de Dios predominó sobre los vínculos familiares. Eso no se debió a su deseo de seguridad personal, sino a que entendió que finalmente la verdad debía triunfar.

Para siempre.

Heb. ´ad-´olam. Literalmente, "hasta una edad". La duración de la edad debe ser determinada por la idea con la cual se la asocia. En este caso, el lapso sería el período de la existencia simultánea de las dos casas. Para comprobar que la expresión "para siempre" no significa necesariamente perpetuidad, ver com. Exo. 21: 6.

c 1 Samuel 20:16-27

16.

Hizo Jonatán pacto.

Es difícil traducir el hebreo de este versículo. El Códice B de la LXX dice: "Y si tú no lo haces, cuando el Señor haga desaparecer cortando a los enemigos de David cada uno de la faz de la tierra, si sucediese que el nombre de Jonatán fuera descubierto por la casa de David, entonces el Señor busque a los enemigos de David". La BJ reza: "Que no sea exterminado Jonatán con la casa de Saúl; de lo contrario, que Yahvéh pida cuentas a David".

Y añade en nota de pie de página: "Vers. 14-16; texto muy corrompido, restaurado con la ayuda del griego".

23.

Entre nosotros dos.

Naturalmente, Jonatán esperaba buenas noticias. Si no era así, confiaba en que el Señor de alguna manera llevaría a cabo sus propósitos. Estaba seguro de que el mismo Dios que le había concedido horas tan preciosas de comunión con David continuaría velando sobre ambos.

26.

No está limpio.

Con todas sus malas características, es evidente que Saúl respetaba las formas. Entendía que cualquier impureza ceremonial sería una razon suficiente para que David se abstuviera de una fiesta especial de esa naturaleza (ver Lev. 15: 1; 1 Sam. 21: 3-5; etc.). Sin embargo, en ese momento lo que más le preocupaba no era la forma del servicio sino el paradero de un joven que se había atrevido a recibir los aplausos del pueblo que lo había ensalzado por encima del rey.

27.

El segundo día.

Si tan sólo hubiera sido una cuestión de impureza, David podría haberse lavado y haber estado limpio a la caída de la tarde, pudiendo así haber estado presente el segundo día.

Cuando Saúl descubrió que estaba ausente, desenmascaró sus verdaderos sentimientos al preguntarle a su hijo acerca del "hijo de Isaí". El odio que le inspiraba David era tan grande que quizá sus palabras distaron mucho de ser bondadosas (ver vers. 31). Dos veces David se había librado de sus manos asesinas; estaba resuelto a que eso no sucedería otra vez.