Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

Los amalecitas eran un pueblo nómada que habitaba la región desértica entre Palestina y Egipto. Parece que se sustentaban mediante incursiones de rapiña contra las tribus vecinas (ver com. Gén. 36: 12). Sin ser provocados, habían atacado a los hijos de Israel en las proximidades del monte Sinaí (Exo. 17: 8-16). Después de esa batalla, Moisés dio a ese lugar el nombre de "Jehová-nisi", diciendo "Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación". En la profecía de Balaam, se llama a Amalec "cabeza de naciones", con el significado de que fue el primero que luchó contra Israel, pero, añadió Balaam, "al fin perecerá para siempre" (Núm. 24: 20).

Sin duda, poco antes los amalecitas habían estado incursionando en la parte meridional de Judá, en las proximidades de Beerseba, y ésta puede haber sido una razón para que los ancianos de la región pidieran un rey (ver cap. 8: 1-5). Así como Josué recibió la instrucción de defender a los gabaonitas del ataque, sin que mediara provocación alguna, de los cinco reyes de la confederación del sur, también Saúl recibió la orden de aliviar a Israel de los ataques de los amalecitas. La 522 muerte de los cinco reyes produjo paz en los días de Josué. Si Saúl hubiera realizado el plan de Dios, probablemente Israel habría tenido paz en ese frente por mucho más tiempo del que realmente tuvo. La referencia a los amalecitas en el pasaje del cap. 14: 48 puede aludir a esta campaña, pues es obvio que los vers. 49-52 forman un paréntesis.

c 1 Samuel 15:3-6

3.

Destruye todo.

Literalmente, "destruid [nótese el plural] completamente". La responsabilidad de cumplir con el edicto acerca de las posesiones de los amalecitas descansaba sobre los mismos componentes del ejército. Pero la forma verbal "hiere", en la orden "hiere a Amalec" está en la segunda persona singular, lo que coloca la responsabilidad del exterminio de los amalecitas personalmente sobre Saúl como rey de Israel. La palabra hebrea, jaram, traducida "destruye", significa, "anatematizar", "dedicar" y por lo tanto "exterminar". Cuando un país era anatematizado, se consideraba como maldito todo lo que pertenecía a la nación.

Debía ser muerto el pueblo, también el ganado y los otros seres vivientes, pero cosas tales como plata y oro debían llevarse a la tesorería del Señor (ver Jos. 6: 17-19). Una costumbre similar existía entre otras naciones del Cercano Oriente en tiempos antiguos.

4.

En Telaim.

Algunos eruditos identifican este lugar con el Telem de Jos. 15: 24, pueblo de la frontera meridional de Judá cerca del territorio amalecita, pero no se sabe nada definido en cuanto a su ubicación. Telaim sirve como base para la campaña contra los amalecitas, así como Bezec lo había sido para la campaña contra los amonitas (ver com. 1 Sam. 11: 8). Es extraño que sólo un cinco por ciento del ejército de Saúl proviniera de Judá, en vista de que esa tribu fue la que más sufrió a manos de los amalecitas.

6.

Los ceneos.

Se llama madianitas a los miembros de la familia con la cual Moisés se unió por su casamiento (Núm. 10: 29), y también se los llama ceneos (Juec. 1: 16). Se debe esto a que ambos nombres se refieren al mismo tronco familiar o porque se habían unido las dos