Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

Literalmente, "un altar comenzólo él a edificar". Algunos piensan que esto significa que comenzó un altar pero no lo terminó; otros, que éste fue el primer altar que construyó en su vida. Es evidente que la interpretación de los traductores coincidía con el segundo parecer; por lo tanto, tradujeron hejel como "el primero", en vez de "comenzó", pensando que esto se adapta mejor al hebreo idiomático. Este es el único caso en el AT en que se hace tal traducción de hejel.

c 1 Samuel 14:36-42

36.

Acerquémonos aquí a Dios.

Comprendiendo que se le escapaba una gran oportunidad, Saúl propuso que, habiendo comido, continuaran durante la noche. Tales maniobras no eran insólitas. Saúl había efectuado una marcha nocturna desde Bezec hasta Jabes de Galaad para liberar esa ciudad del poder de Nahas amonita (cap. 11: 11). Gedeón siguió en gran medida la misma táctica en su campaña contra los madianitas (Juec. 7: 19-23). El pueblo fácilmente estuvo de acuerdo con la propuesta de Saúl, pero el sacerdote Ahías sugirió que consultaran al Señor.

Evidentemente creía que el rey se había equivocado al no buscar el consejo divino más temprano ese día (1 Sam. 14: 18, 19).

39.

Aunque fuere en Jonatán.

¿Por qué no dijo Saúl: "aunque fuere en el rey"? ¿Le había dicho alguien a Saúl que Jonatán había probado alimento? El silencio del Señor significaba la desaprobación divina, y Saúl llegó a la conclusión de que había pecado en el campamento. El pueblo había demostrado su lealtad vez tras vez durante el día, y sin duda su propia conciencia lo acusaba a Saúl.

Pero quizá para encubrir su sentimiento de culpabilidad, virtualmente acusó a su hijo, el cual, bajo la dirección de Dios, había logrado una gran victoria. Así como en Gilgal había insinuado con insistencia que la falta no era suya sino de Dios, también ahora insinuaba que él, como rey, estaba libre de culpa. Probablemente comprendía que el pueblo no era culpable. Por lo tanto, el único que podía estar en pecado era su hijo. Así también los dirigentes de los días de Cristo pensaban de ellos mismos que estaban por encima de todo reproche, y votaron para que el gran Héroe de nuestra salvación llevara la maldición por toda la nación. Profundamente asombrados por la precipitada violencia de Saúl, los hombres de Israel no le contestaron una palabra. Estando Dios callado y también el pueblo, ¿qué podía hacer Saúl sino echar suertes?

42.

Cayó sobre Jonatán.

Una mente inquisitiva bien podría preguntar: Puesto que Jonatán era inocente y Saúl muchas veces había dado pruebas claras de su culpabilidad, ¿por qué permitió Dios que la suerte cayera sobre el primero y no sobre el segundo? Ciertamente, Dios no había aprobado los juramentos de Saúl (vers. 24, 39), y con absoluta seguridad no estaba de acuerdo con la ejecución de Jonatán después de haberlo dirigido tan milagrosamente durante el día. Pero así como en los días de Cristo -permitiendo que fuera condenado el Inocente Dios puso de manifiesto el mal proceder de los dirigentes de Israel- también al permitir que la suerte cayera sobre el inocente Jonatán, en forma inequívoca Dios puso de manifiesto el mal proceder de Saúl, que había comenzado su reinado 519 con toda humildad pero que al buscar la