justificación propia ya había perdido toda esperanza. A menos que algo extraordinario lo pudiera sacudir haciéndolo salir de su engaño de que un rey no podía equivocarse, Saúl pronto arruinaría su utilidad como dirigente.
c 1 Samuel 14:43-47
43.
¿Y he de morir?
"Estoy dispuesto a morir" (BJ). Jonatán podía justificar plenamente sus actos. Sin embargo, dijo la verdad y se sometió a las órdenes del rey. ¿En qué mejor forma podría haber condenado a su padre por desobedecer las órdenes del Rey de reyes? Delante de Samuel, Saúl había justificado su proceder de franca rebeldía, pero Jonatán había justificado su conducta de ese día sometiéndose al juicio precipitado de su padre.
44.
Sin duda morirás.
¡Con qué aparente facilidad Saúl pronunció el veredicto! Mientras que Jonatán reconoció su transgresión ceremonial -algo para lo cual hubiera sido suficiente una ofrenda expiatoria-, Saúl había cometido una falta moral que ahora quedaba públicamente demostrada por la dureza de la sentencia contra su hijo. La conciencia de Saúl lo condenaba por haber obligado al pueblo a que se abstuviera de alimento, pero esperaba ocultar su temor por la forma en que pronunció su juramento. Por el contrario, tan sólo logró condenarse a sí mismo.
45.
El pueblo libró de morir a Jonatán.
El pueblo había obedecido con fidelidad a Saúl todo el día. A pesar de haberle oído dar las órdenes más irrazonables, había obedecido. Lo habían visto mantenerse firme frente a minúsculas restricciones ceremoniales, pero consintieron. Lo habían visto resentirse por el silencio del Urim*(24) y del Tumim, y sin embargo dejaron que echara suertes. El pueblo había visto cómo la suerte cayó sobre Jonatán aunque sabía que era inocente. Entonces los israelitas recordaron las hazañas del héroe del día y cómo Dios les había dado la victoria mediante el valor y la fe de Jonatán. El mismo Dios que había movido a Jonatán para que realizara su famosa hazaña, ahora inspiró al ejército para que clamara como un solo hombre:
"No ha de caer un cabello de su cabeza en tierra".
Jonatán aún debía cumplir un papel dificilísimo, y nadie podía tocarlo hasta que terminara su obra. Sin tomar en cuenta la forma en que era tratado, fue fiel a su padre. A veces esa lealtad lo indujo a apaciguar la impulsividad de su progenitor y también a luchar a su lado, lo que hizo hasta el mismo fin. La honradez, integridad y fe de Jonatán eran cualidades sumamente necesarias en esa hora de la historia de Israel. Ni siquiera Saúl podía quebrantar los límites fijados por el Espíritu Santo.
47.
Era vencedor.
En los últimos versículos de este capítulo el énfasis se coloca sobre los progresos materiales del reino, antes que sobre los espirituales. Saúl parecía regocijarse con su genio militar. En vez de proteger los derechos de su pueblo, tomó la ofensiva contra las naciones vecinas para