c 1 Samuel 12:9-11
9.
Olvidaron a Jehová.
Rodeados por idólatras, como habían estado en Egipto, y viviendo ahora entre naciones que practicaban las formas más degradantes de culto, les resultó difícil a los israelitas ser el pueblo peculiar de Dios y dar testimonio con su vida de una forma mejor de hacer frente a los intrincados problemas de la vida. Las formas de culto estaban entonces tan firmemente establecidas como lo están hoy las modas de vestir. Se necesitaba mucho valor para resistir la marea de la opinión pública, y pocos estaban dispuestos a intentarlo. Mucho antes de la migración de Israel a Egipto, Lot creyó que él y su familia podrían vivir en Sodoma sin sentir la influencia de las costumbres allí prevalecientes. Tristes fueron los resultados de su decisión. Dios prohibió a Israel que hiciera alianza alguna con los idólatras autóctonos de esas tierras. Pero, cansados de guerrear, los israelitas pensaron que era mejor que se relacionaran íntimamente con los cananeos. Tristes fueron las opresiones resultantes de Eglón, rey de Moab (Juec. 3: 12-14), de Sísara, capitán de las huestes de Jabín (Juec. 4: 2), de los filisteos (Juec. 13: 1) y de otros.
10.
Clamaron.
Esta súplica consta de dos partes: (1) una confesión de haberse desviado al no seguir a su Guía, y (2) un pedido de liberación acompañado por la promesa de servir a Dios fielmente de entonces en adelante. Pero parece que el ser humano siempre será incapaz de aprender por la experiencia ajena. Sigue sus propias inclinaciones hasta que casi es demasiado tarde y finalmente, con profunda desesperación, admite su propia necesidad de ayuda exterior.
Piensa que ha aprendido su lección y que nunca volverá a caer.
Por ejemplo, Salomón entró en el laboratorio de la vida y probó toda forma concebible de felicidad. Pero en cada experimento sólo halló vanidad y aflicción de espíritu (Ecl. 1: 14, 17; 2: 11, 15, 17, 23, 26; etc.). Finalmente llegó a la conclusión de que el temor de Jehová y la obediencia a sus mandamientos constituyen el todo del hombre (Ecl. 12: 13). Pero aun con ejemplos tales delante de sí, los hombres pronto olvidan las conclusiones del sabio hasta que han recorrido el camino por sí mismos y han comprobado bien que uno cosechará con seguridad lo que siembra.
11.
Jerobaal.
Otro nombre de Gedeón que recuerda la ocasión cuando derribó el altar de Baal (ver Juec. 6: 25-32).
Barac.
"Bedán" (RVA). No hay ningún juez que lleve el nombre de "Bedán". En la LXX y en la versión Siriaca se lee "Barac". La letra hebrea d se parece mucho a la letra r, y la n a la k (ver com. Gén. 10: 4; 25: 15). Otros identifican a "Bedán" con "Abdón" (ver Juec. 12: 13, 15) debido al parecido entre estos dos nombres en hebreo, mayor que el que hay entre "Bedán" y "Barac".