posibilidades, y su alma responde con sagrado gozo y alegría al deleitarse en aceptar la responsabilidad dada por Dios.
La realidad de la transformación se hace manifiesta al ocurrir cambios en los pensamientos, los hábitos, la vida. Las cosas viejas pasan; todas las cosas se hacen nuevas (2 Cor. 5: 17).
Pero debe recordarse que un cambio tal sólo llega a ser permanente con la reafirmación diaria de la elección que así se ha hecho. Gedeón, por ejemplo, hizo que los israelitas cayeran en una idolatría tan grande como aquella de la que él acababa de liberarlos (Juec. 6: 1, 10, 25; 8: 24-33). De la misma manera, Saúl rehusó proseguir en el conocimiento del Señor, y como resultado finalmente llegó al punto de quedar enteramente bajo el dominio de Satanás. Hoy en día, ¡cuántos hombres parecen llevar un rótulo que dice: "podría haber sido"!
c 1 Samuel 10:7-9
7.
Haz lo que te viniere a la mano.
Saúl debía darse cuenta en todo lo que le sobreviniera que Dios le estaba dando evidencia de su elección. ¿Por qué no había encontrado antes las asnas? ¿Por qué había vagado de aquí para allá hasta que se encontró con Samuel, antes de que supiera nada de ellas? Debía entender en todo esto que, aunque invisible, Dios había estado con él en todo el camino. Con todas estas pruebas delante de él deba esperar una evidencia adicional de la conducción divina. Por el momento esto fue todo lo que Dios creyó conveniente revelar a Saúl acerca del futuro.
Dios está contigo.
Todo el cielo estaba interesado en ayudarlo a determinar que su vida debía ser ordenada por Dios. En las circunstancias de su vida diaria, debía contemplar la conducción de Dios. Cuán diferente podría haber sido la historia de Israel si Saúl hubiera acatado la dirección del Señor. Tenía la evidencia de que las circunstancias de su regreso al hogar fueron dispuestas por el Señor. Se le había dicho lo que iba a suceder a fin de que pudiera animarse a cooperar con Dios, permitiendo que el Espíritu lo instruyera, lo protegiera y dirigiera sus acciones.
8.
Bajarás.
Samuel dio a Saúl suficiente discernimiento del futuro como para probarle que Dios obraba en su favor. Por el momento no podía referir a Saúl con precisión las circunstancias que lo llevarían a Gilgal. Eso habría tendido a confundir al joven antes que ayudarle (ver caps. 11: 15; 13: 4, 8). Sencillamente, Samuel aseguró al futuro rey que -al proceder de acuerdo con lo que requería la ocasión- siempre podría esperar tanto éxito, contando con la dirección divina, como aquel del que había disfrutado en el día de su ungimiento.
9.
Mudó Dios su corazón.
Literalmente, "Dios transformó para él otro corazón", lo que significa: "Dios lo convirtió". Este cambio de corazón también sería acompañado por un cambio de dirección en su pensamiento. En vez de pensar en asnas y granjas, Saúl debía aprender a pensar en los problemas que debe afrontar un estadista, un general y un rey. 496 Dios estaba preparado