Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 31:6-9

maquinación para que cayera en manos de los filisteos incircuncisos (cap. 18: 21- 25).

Se echó sobre ella.

Al igual que Judas, se quitó la vida. Quizá influido por los augurios del espíritu malo de que iba a morir, perdió el juicio y procuró suicidarse a fin de escapar a los escarnios del enemigo.

Las opiniones varían en cuanto a la forma exacta de su muerte. Quizá basándose en lo que dijo el amalecita (2 Sam. 1: 1- 10), Josefo dice que en realidad lo mató aquél cuando lo encontró todavía vivo después de haberse echado sobre su espada (Antigüedades vi. 14. 7).

Sin embargo, es evidente que el joven inventó su relato con el propósito de ganar la aprobación de David (ver PP 736, 752).

6.

Murió Saúl.

Ver 1 Crón. 10: 13, 14. Así terminó una vida que una vez fue tan promisoria. La ruina del porvenir de Saúl y la pérdida 597 de su alma resultaron de su propia y fatal elección. Los seres humanos no son objetos de arcilla inanimada en las manos de un alfarero arbitrario, sino seres conscientes que, por su propia elección, se entregan a la dirección de uno u otro de dos poderes diametralmente opuestos. Por su propia elección, Saúl había invitado al príncipe de las tinieblas para que lo dominara. Su amo le había pagado su salario.

7.

Del otro lado.

Al lado norte del valle de Jezreel estaban las tribus de Neftalí y Zabulón, así como parte de la tribu de Isacar. Al este del Jordán estaba la media tribu de Manasés y la tribu de Gad. Al ocupar los valles de Esdraelón, Jezreel y del Jordán, los filisteos habían perforado completamente el centro del dominio de Israel. El pueblo que tan a voz en cuello había pedido un rey, ahora tuvo la oportunidad de ver los resultados de su decisión. Ante una derrota tan ignominiosa, pudo darse cuenta de cuánto mejor habría sido esperar una indicación del Señor y no adelantársele. La realeza y el común del pueblo por igual eran copartícipes de las desgracias que habían sobrevenido.

Un estudio del ignominioso reinado de Saúl muestra que así como había sido útil el gobierno de Samuel, el de Saúl fue todo lo contrario. Ni la vida ni la propiedad estuvieron seguras durante su reinado. Hubo agresiones provenientes del extranjero, y no se fortalecieron las relaciones internacionales. Mediante la dura lección de la experiencia, Israel tuvo que aprender que era ineficaz colocar en el poder a un rey que se preocupaba principalmente por el enriquecimiento de su casa y por la imposición de sus deseos arbitrarios. El pueblo no había tenido buen juicio y a Saúl le había faltado sabiduría ejecutiva.

9.

Le cortaron la cabeza.

Esto muestra el desdén que los filisteos tenían por Israel, y refleja el grado hasta el cual había tenido éxito Saúl en sacudir el yugo filisteo. La decapitación concordaba con las costumbres de la época, y quizá también fue una venganza por la forma en que Israel había tratado a Goliat (cap. 17: 51- 54). La cabeza de Saúl fue colocada en el templo de Dagón (1 Crón. 10: 10), santuario que tal vez estaba en Asdod (1 Sam. 5: 2- 7). Esto indicaría que los filisteos atribuyeron a Dagón la gran victoria del monte de Gilboa. No se daban cuenta de