Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 29:3-6

de 'Ain J~lãd, posición en gran medida inaccesible desde el valle, y que no hubiera descendido a 'Ain Tuba'ãn que, si bien estaba más cerca de los filisteos, no le habría proporcionado ventaja táctica alguna.

3.

¿Qué hacen aquí estos hebreos?

Tal pregunta debe haber sido para David como un reproche aplastante. Estaba completamente fuera de ambiente en el campamento de los enemigos de su propio pueblo.

En primer lugar, no debería haber buscado refugio entre los filisteos. Había dado ese paso sin buscar la dirección divina. Ahora, al aproximarse la crisis, David se vio en un gran aprieto. Pronto debería decidir qué haría cuando se luchara. No deseaba emplear sus armas contra sus hermanos.

No he hallado falta.

¡Qué contraste debe haber habido entre la expresión de confianza de Aquis en la habilidad e integridad de David, y la estimación que éste tenía de sí mismo al recapacitar en su duplicidad y fraude! Dios se compadece de los que están en perplejidad y angustia. Con ternura les abre una vía de escape para que no queden abandonados completamente a las consecuencias de su conducta. Misericordiosamente cambia los necios errores en peldaños para el éxito. Los que estén dispuestos a aceptar la dirección divina con toda humildad, recibirán liberación proveniente de fuentes inesperadas en formas imprevistas, y en las horas más oscuras de su experiencia. Cuando esos príncipes filisteos demandaron que David fuera expulsado del campamento, Dios obraba así su liberación.

4.

Despide a este hombre.

La palabra "este" no se halla en el hebreo. Los príncipes fueron respetuosos con Aquis al referirse a su colaborador; pero la fraseología indica que estaban muy resentidos por la presencia de David.

6.

Vive Jehová.

Tratándose de un rey pagano, ésta es una declaración notable. Algunos han sugerido que Aquis puede haber sido atraído a la religión de los hebreos por su relación con David, así como Nabucodonosor fue inducido a ensalzar al "Rey del cielo" por la influencia de Daniel y sus compañeros (Dan. 4: 37). Otros sólo ven en el juramento un equivalente de lo que Aquis dijo realmente. No se puede negar que David, por su comportamiento, impresionó profundamente a Aquis. Tres veces el rey llamó la atención a la rectitud de la vida de David (1 Sam. 29: 3, 6, 9), comparándolo en un caso nada menos que con "un ángel de Dios" (1 Sam. 29: 9).

8.

¿Qué he hecho?

David quedó emocionado por el súbito cambio de los acontecimientos que lo liberó de su dilema. Sin embargo, a fin de no traicionar sus sentimientos, dirigió esta evasiva pregunta al