Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 27:9-12

Ver com. cap. 15: 2.

9.

Asolaba David el país.

Durante siglos las tribus del desierto habían sido los enemigos de Israel e intermitentemente habían hecho incursiones contra las comunidades israelitas adyacentes al desierto. Antes, cuando Saúl "mató" a los amalecitas (cap. 15: 8), es probable que muchos de ellos huyeran al desierto, y poco después reaparecieran para continuar con sus incursiones. Los beduinos errantes tienen una forma misteriosa para desaparecer 582 súbitamente, tan sólo para reaparecer a su debido tiempo. La afirmación de que David "no dejaba con vida hombre ni mujer", por supuesto tan sólo se refiere a los que residían en las comunidades que él atacaba. La única forma de mantener paz permanente en los pueblos fronterizos de Israel era rechazar esas tribus lo más lejos posible dentro del desierto, de modo que vacilaran antes de volver. Era casi imposible exterminarlas. Vivían del pillaje obtenido mediante una guerra de guerrillas, y una buena parte del ganado y otros bienes que David obtuvo en esta ocasión probablemente había sido tomado antes de comunidades israelitas.

10.

El Neguev de Judá.

La zona ocupada por estas tribus estaba dentro del Neguev. De modo que mientras David incursionaba en el "Neguev de Judá", no estaba luchando contra su propio pueblo sino contra pueblos extranjeros que habían violado el territorio de Judá. Al mismo tiempo su declaración fue lo suficientemente ambigua como para que Aquis la interpretara de otra manera.

Jerameel.

Jerameel era el primogénito de Hezrón, nieto de Judá (1 Crón. 2: 9, 25). Probablemente nació después de que Jacob fue a Egipto, pues no se lo menciona entre las 70 personas de la casa de Jacob que se trasladaron a Egipto (Gén. 46: 12). No es seguro si este clan acompañó a Israel en el movimiento del éxodo o no. Parece que sus miembros se establecieron en la región del sur de Hebrón. Probablemente vivían como nómadas, y no tomaron parte en las actividades nacionales de Israel.

Ceneos.

Ver com. Gén. 15: 19.

11.

No den aviso.

David no llevaba prisioneros a Siclag para que esos esclavos no informaran a los filisteos de la incursión.

12.

Aquis creía.

La duplicidad de David fue otra grave equivocación, indigna de uno que había sido tan ensalzado con privilegios espirituales. El precio de la victoria en el conflicto con el pecado es una vigilancia y una entrega constantes a la voluntad de Dios. Pero la bondad de Dios no