Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

1 Samuel 26:24-25

en mi mano, mas yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová.

24

Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción.

25

Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar.

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COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA

c 1 SAMUEL. CAPÍTULO 26.

1.

Haquila.

Ver com. cap. 23: 19. Algunos tratan de hacer corresponder la narración de este capítulo con lo que está registrado en los caps. 23 y 24 y explican esto mediante los siguientes parecidos:

(1) Los zifeos como los que informaron a Saúl. (2) La presencia de David en Haquila. (3) El ejército de 3.000 hombres de Saúl. (4) La forma en que los hombres de David lo instaron para que matara a Saúl. (5) La negativa de David de tocar al ungido del Señor. (6) El pesar de Saúl. (7) La forma en que David se comparó con una pulga. Por otro lado, hay notables diferencias. Por ejemplo: (1) El lugar donde se ocultó David. (2) La identificación de Saúl; en un caso después de que entró en la cueva, mientras que en el otro los movimientos del rey fueron observados por exploradores. (3) La prueba material que tuvo David en sus manos; en el primer caso, un pedazo del atavío de Saúl; en el segundo, la lanza del rey y una vasija de agua. No hay razón válida para aceptar las dos narraciones como relatos con variantes del mismo incidente. En el intervalo entre los dos incidentes, David había estado oculto en el desierto de Parán y pasó por el infortunado caso de Nabal. Ahora bien, cuando fue otra vez al norte, los zifeos informaron a Saúl de su presencia. Exasperado porque David se hubiera atrevido a volver al distrito cerca de Hebrón, Saúl se olvidó de la reciente promesa hecha a su yerno, y en un acceso de locura una vez más se puso en campaña para capturar a su rival.

5.

Campamento.

Quizá David y sus hombres vieron al ejército adversario que acampaba para pasar la noche, y David pudo ver la ubicación de Saúl en medio de su ejército. Abner, primo de Saúl (cap. 14: 50), era su guardaespaldas.

6.

Ahimelec heteo.

El nombre de este hombre sólo aparece aquí. Ya en tiempo de Abrahán se menciona a los heteos (Gén. 23: 3-20). Estos descendientes de Het vivían cerca de Hebrón. De ellos compró Abrahán una sepultura para su esposa, Sara. Más tarde los heteos llegaron a convertirse en una nación poderosa que ocupó un lugar estratégico en el Asia Menor, y a su debido tiempo llegaron a ser el equilibrio del poder en la región de la gran curva del río Eufrates, en lo que ahora se conoce como el norte de Siria y Turquía. Después, cuando los pueblos egeos migraron a través del Asia Menor en su marcha hacia Egipto, el imperio heteo (o hitita) fue prácticamente raído. Había residuos de heteos en Palestina en los días de Salomón (1 Rey. 9: 20, 21). Quizá este Ahimelec en alguna forma estaba relacionado con la tribu de Judá mediante un casamiento, y creía que sólo estaría seguro relacionándose con David. Tal vez se había destacado tanto, que David lo tuvo de guardaespaldas.