intentara torcer el plan de Dios. No podría haber concebido un medio más eficaz de hacerlo que convencer a Saúl de que David procuraba usurpar el reino.
c 1 Samuel 19:10-12
10.
Escapó aquella noche.
De acuerdo con el estilo de la narración hebrea, se dan los resultados finales de la fuga de David y después se añaden más detalles. David no escapó inmediatamente; primero fue por un corto tiempo a su hogar.
11.
Esta noche.
El relato no dice cómo supo Mical que Saúl había ordenado matar a David. Quizá vio a los "mensajeros" que estaban esperando a David y, conociendo el carácter de su padre, percibió su propósito. O tal vez David se sintió impulsado a confiar en ella. Quizá David pensó en esta vicisitud cuando 547 cantó con fervor: "Por Jehová son ordenados los pasos del hombre" (Sal. 37: 23). Imaginemos a David allá en la ladera de la montaña, sin hogar y perseguido como un animal salvaje. Pero después de una noche de llanto, pudo decir David: "Yo cantaré de tu poder, y alabaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia" (Sal. 59: 16. Véase el título [sobrescrito] de este salmo).
12.
Por una ventana.
La palabra traducida "ventana" proviene de un verbo que significa "perforar", "agujerear". En la antigüedad se solía construir las casas de tal forma que todas las aberturas dieran a un patio amurallado, con la excepción de una entrada principal externa. Con frecuencia los techos eran planos y se podía llegar a ellos desde el interior de la casa o desde el patio. El relato no dice si la abertura por la cual Mical hizo descender a David estaba encima del techo o si daba a la parte trasera de la casa. Sea como fuere, estaba en un punto opuesto a la entrada delantera, donde vigilaban los emisarios del rey. En una forma parecida se hizo descender a los espías, de los muros de Jericó (Jos. 2: 15). A Pablo se lo hizo descender del muro de Damasco (Hech. 9: 25); los discípulos abrieron el techo plano para hacer descender al paralítico ante Jesús (Luc. 5: 19). La sabiduría de la pronta acción de Mical quedó de manifiesto cuando, a la mañana siguiente, pidieron entrar en la casa los enviados para prender a David.
Hay veces cuando la causa del bien puede progresar más huyendo que luchando. Algunos quizá piensen que puesto que Dios había ungido a David y Saúl se había apartado de lo correcto hasta el punto de intentar un asesinato, habría sido mejor que David se resistiera.
Hasta ese momento, nunca había huido de un enemigo. Si hubiese hecho frente a Saúl con el mismo espíritu con el que afrontó a Goliat, sin duda habría conseguido la ayuda de muchos; pero eso habría provocado una guerra civil, pues Saúl también era popular y muchos le rendían una obediencia implícita. Como lo demostraron más tarde los acontecimientos, pasaron siete años después de la muerte de Saúl antes de que David fuese aceptado por todo Israel. Tal como pasó con David, así también sucedió con Cristo.
Intrépido y sin temor, el Salvador podría haber convocado en su ayuda a los ejércitos del cielo. En cambio, permitió que cumplieran sus designios algunos hombres malos.