Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

Entre los hebreos, el hecho de que un profeta ungiera a un hombre era un símbolo de haberle impartido de un modo especial la gracia del Espíritu Santo para la realización de su tarea asignada. El óleo santo del ungimiento se usaba en la consagración de artículos empleados para fines religiosos, tales como el tabernáculo (Exo. 30: 26-29) y para la consagración de sacerdotes (Exo. 29: 7; 30: 30; Lev. 8: 10-12; etc.). Siempre 494 debía tenerse especial cuidado en su preparación y uso (Exo. 30: 23-33). Por supuesto, no había más santidad en el aceite mismo que en el agua bautismal. No transmitía virtud especial alguna; era sólo un símbolo. Algunos piensan que la costumbre de ungir a los reyes se originó en Egipto; otros ven en el antiguo ritual cananeo una evidencia de que es antiquísimo.

El ungimiento con aceite es una excelente ilustración de como Dios usa las costumbres humanas para inducirnos a buscar un conocimiento más profundo y verdadero de la salvación. Dios instruyó a los israelitas para que hicieran coberturas de un tipo familiar, varas para el transporte, etc. para los muebles sagrados y los vasos del tabernáculo que se parecieran en cierta medida a los que se usaban en los templos de Egipto. Artículos de una artesanía similar se hallaron en la tumba de Tutankamón. En ella también se encontraron figuras a manera de guardianes semejantes a querubines, cuyas alas se tocaban, tallados en alto relieve en el sarcófago de este faraón. Dios dio a los magos de los días de Cristo una señal en la que empleó un medio que les era familiar: una estrella que los guiara hasta Belén.

Según la época y las costumbres de las gentes, Dios emplea medios conocidos para ellas al enseñarles su santidad y la belleza del plan de redención.

c 1 Samuel 10:2-3

2.

Hallarás.

Era algo completamente natural que Saúl estuviera un tanto ofuscado por el giro inesperado de los acontecimientos. ¡Qué sorpresa debió haberse llevado al verse convertido en el centro de atracción, mientras Samuel el dirigente de Israel estaba preparado para recibirlo con honores! Bien podía haberse preguntado qué significaba todo eso. Como evidencia de que el Señor lo llamaba, el Espíritu Santo habló por medio de Samuel para revelarle acontecimientos futuros. La evidencia de la presciencia de Dios, comprobada a las pocas horas de su ungimiento, animó a Saúl a aceptar la responsabilidad a la que era llamado.

Sintió la seguridad de que Dios estaría con él. Samuel ya le había informado que habían aparecido las asnas; luego se añadieron más comprobaciones inspiradas por el cielo a fin de confirmar el mensaje del profeta.

A los humildes y bien dispuestos de corazón Dios multiplica las evidencias en cuanto a la senda que deben tomar (Isa. 30: 21; Jer. 33: 3; ver DTG 297, 298, 621, 622; DMJ 126). Y la belleza de todo esto es que él tiene mil formas para manifestar esas evidencias. No está restringido a determinado método. El hecho de que el Espíritu Santo hablara en los días de los apóstoles por medio de lenguas de fuego no es una razón para que deba manifestarse de la misma manera en otro tiempo. Los apóstoles fueron inducidos a elegir el 12.º miembro de su grupo echando suertes, pero esto no significa que tirar una moneda al aire sea la mejor forma para hallar solución a los problemas individuales de hoy día.

Junto al sepulcro de Raquel.

Ver la nota adicional del cap. 1.

3.

La encina de Tabor.