Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 8:7

7.

Oye la voz.

Aquí está la mejor evidencia posible de que las naciones, al igual que los individuos, son entes morales libres. Si Israel hubiera acudido a Dios pidiéndole consejo, se lo habría dado.

Como se le presentaron con un ultimátum, aceptó su elección.

Me han desechado.

Estando regido por los jueces, Israel tenía numerosas ventajas que se iban a perder con la monarquía. Por ejemplo:

1.

Bajo los jueces, cada tribu era prácticamente independiente y los impuestos eran bajísimos.

Pero los ancianos rechazaron la independencia de una confederación tribal, y eligieron una forma autoritaria de gobierno que después de unas pocas décadas creó un sistema de impuestos exorbitantes.

2.

Dios había dado a cada israelita considerable libertad individual para ganarse la vida, elegir su propia forma de culto y administrar a su manera sus asuntos generales. Pero los ancianos cambiaron esa libertad por una servidumbre bajo un rey que tenía poder de vida y muerte sobre sus súbditos, y que podía ejecutar a los que no estaban de acuerdo con él.

3.

Durante varios siglos, el Espíritu del Señor vino sobre algunos hombres de diversas tribus.

Bajo el liderazgo de esos hombres, Israel disfrutó de reposo y cierta medida de paz y seguridad para dedicarse a sus vocaciones predilectas. No había una sucesión hereditaria.

Los jueces eran suscitados por Dios de vez en cuando, de acuerdo con sus cualidades personales. Pero ahora los ancianos rechazaron esa ayuda divina y prefirieron una monarquía hereditaria.

4.

Vez tras vez, cuando los israelitas buscaron a Dios en procura de consejo, él los protegió milagrosamente de los ataques del enemigo (ver 1 Sam. 7: 10; Jos. 10: 11; etc.). Al rechazar a Dios como el Señor supremo de la teocracia, en realidad los ancianos abrían el camino por el cual Israel se convertiría en una pieza clave de la intriga internacional. Exigieron tributo a sus enemigos derrotados y se gloriaron en sus proezas bélicas. En otras ocasiones cayeron bajo el dominio de naciones más poderosas. Equivocadamente atribuyeron sus reveses militares y períodos de opresión a la forma de gobierno antes que a su propio mal proceder.

5.

El plan de Dios era cambiar los valles de Acor por puertas de esperanza cuando su pueblo se volviera humillado ante él (Ose. 2: 15). Bajo la dirección de Dios, los errores podían convertirse en peldaños para un conocimiento mayor del Altísimo y de su plan de salvación.

6.

Dios había esparcido a los levitas por todas las tribus a fin de que dieran a los niños una educación especial acerca de Dios. Debido 487 a su propia renuencia egoísta para llevar a cabo este plan, los israelitas dejaron de sostener a los levitas, y permanecieron en el analfabetismo y la ignorancia. La mayoría de los habitantes no quisieron ser educados para