Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

eran ahora delante del enemigo en defender el símbolo material de la presencia divina, la historia posterior de Israel podría haber sido muy diferente. Habían rehusado la conducción de Dios vez tras vez, y ahora tuvieron que comprender que aun la vida misma depende de una entrega plena a él. ¡Pero aprendieron esta lección demasiado tarde!

c 1 Samuel 4:15-22

15.

Noventa y ocho.

En la LXX se lee "noventa"(ver com. cap. 2: 22).

17.

Israel huyó.

Cuán diferente habría sido la historia de Israel si tan sólo sus dirigentes hubiesen buscado a Dios. Con todo, y a pesar de los líderes egoístas que buscan su propia gloria antes que la de Dios, y así preparan el camino para la derrota, él no cierra los oídos al clamor de cualquier individuo que lo busca fervientemente. El hecho de que Jerusalén fuera despoblada por Nabucodonosor no impidió que Daniel y sus compañeros vivieran muy cerca del Señor como para dar las buenas nuevas a muchos de sus vencedores. La luz brilla al máximo en la noche más oscura y con frecuencia los mejores caracteres se desarrollan en medio de los peores ambientes posibles. Dios es poderoso para transformar momentos de tremenda humillación en períodos de una gloriosa oportunidad, no sólo para Israel sino también para todos los hombres.

22.

Traspasada es la gloria.

La palabra "Icabod" viene de dos palabras hebreas, 'i kabod, que significan literalmente "no glorioso", o "afrentoso". Fue definida por- la esposa de Finees: "¡Traspasada es la gloria [literalmente, 'se ha ido al exilio'] de Israel!" El capítulo termina con la descripción que hace una mujer joven que, aunque estuvo casada con un impío y egoísta sumo sacerdote, no participó de su naturaleza. Su preocupación, por la muerte de su esposo y de su suegro puso en evidencia su afecto natural; pero su preocupación mucho mayor por la pérdida del arca fue una demostración de su piadosa consagración a Dios y a las cosas sagradas. Aun los fallecimientos ocurridos en la familia no la preocuparon tanto como la pérdida del arca.

Para ella podía ser un magro consuelo que naciera un niño de Israel, en Silo, cuando el arca estaba en poder de los filisteos. Aunque vivía en tiempos de corrupción y estaba casada con un hombre impío, se mantuvo plenamente fiel. ¿Podía haber mayor valor en días de perplejidad nacional?

La presencia de Dios siempre debiera ser considerada como la mayor bendición, y la pérdida de su presencia y de su poder restrictivo sobre el mal debería ser temida como la calamidad más horrible. Las condiciones de la vida únicamente llegan a ser desesperadas cuando -como en el caso de Judas- uno deliberadamente rehúsa ser conducido por el Espíritu Santo.

COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE

1-22 PP 631-634; PR 306

1-9 PP 631