Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 2:22-27

Pidió a Jehová.

Mejor, "préstamo que ella ha cedido a Yahveh" (BJ). Lo que es cedido en préstamo al Señor, con seguridad es devuelto con interés compuesto. Ana dedicó un hijo al Señor y fue recompensada con otros cinco. Abrahán hizo así con Isaac, y Dios le prometió una descendencia "como las estrellas del cielo"(Gén. 22: 17). Cristo prometió devolver cien veces tanto aun en esta vida (Mat. 19: 29; Luc. 18: 30).

22.

Elí era muy viejo.

Un fragmento del libro de 1 Sam. encontrado en la cuarta cueva de Khirbet Qumrân y publicado en 1954 dice: "Elí tenía noventa años". Albright piensa que se trata de una transposición del pasaje del cap. 4: 15 donde en la LXX se lee "noventa" como la edad de Elí cuando murió. Sin embargo, el nuevo fragmento no indica que tenía 90 años cuando murió, sino cuando Samuel ya había estado a su servicio durante algún tiempo.

25.

No oyeron.

El ministerio de los hijos de Elí contrasta aquí con el de Samuel. Este ganaba el favor tanto de los hombres como de Dios; Ofni y Finees no respetaban las instrucciones del Señor y hacían oídos sordos a los consejos de su padre. Todos los hombres son seres morales libres. Si eligen reposar bajo la mano poderosa de Dios (1 Ped. 5: 6), son ensalzados a su debido tiempo; pero si eligen seguir sus propios deseos, inevitablemente cosecharán el fruto de un proceder tal.

Jehová había resuelto hacerlos morir.

Habían rechazado el control protector de Dios, elegido sus propios senderos de egoísmo y desechado deliberadamente el consejo del cielo. Al apartarse del ángel de Jehová (Sal. 34: 7), sellaron su propia condenación. Fueron los filisteos los que los mataron (1 Sam. 4: 10, 11); sin embargo Dios permitió su muerte porque habían rehusado seguirle. "Dios no asume nunca para con el pecador la actitud de un verdugo que ejecuta la sentencia contra la transgresión; sino que abandona a su propia suerte a los que rechazan su misericordia, para que recojan los frutos de lo que sembraron" (CS 40). ¡Tal fue el caso de Judas! ¡Tal será el caso de todos los que rechazan las súplicas del Espíritu Santo!

27.

Un varón.

Elí murió de 98 años (cap. 4: 15; ver com. cap. 2: 22), cuando Samuel tenía suficiente edad para ser reconocido como profeta y como probable sucesor de Elí como juez (cap. 3: 19-21).

Puesto que naturalmente debe haber transcurrido algún tiempo entre las dos solemnes amonestaciones de los caps. 2 y 3, parece probable que esta visita del profeta anónimo se efectuó poco después de la dedicación de Samuel. De lo contrario, no hay razón aparente para que Samuel no hubiera sido el portador de ambos mensajes del Señor.

¡Cuán tolerante es Dios! Por ejemplo, Saúl recibió amonestación tras amonestación, y se le dieron muchos años para que reflexionara antes de que finalmente eligiera proceder de acuerdo con su propia voluntad.