429 - Él puede
Él puede, él puede, yo sé que él puede;
yo sé que Cristo puede salvarme del mal.
Él puede, él puede, yo sé que él puede;
yo sé que Cristo puede salvarme del mal.
Sanó al quebrantado, al muerto levantó;
él hizo al cojo caminar,
y al ciego vista dio.
Él puede, él puede, yo sé que él puede;
yo sé que Cristo puede salvarme del mal.
Letra: Paul E. Paino. Vers. esp.: María I. Mateo de Gómez.
Música: Paul E. Paino.
Cantado
Pista
Partitura
2 Reyes 5:13
Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?
2 Reyes 5 RVA 1960
2re 5:1
Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.
2
Y de Siria habían salido bandas armadas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán.
3
Esta dijo a su señora:Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.
4
Entrando Naamán a su señor, le relató diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel.
5
Y le dijo el rey de Siria:Anda, ve, y yo enviaré cartas al rey de Israel.Salió, pues, él, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez mudas de vestidos.
6
Tomó también cartas para el rey de Israel, que decían así:Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra.
7
Luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo:¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que este envíe a mí a que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí.
8
Cuando Eliseo el varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey:¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá que hay profeta en Israel.
9
Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo.
10
Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo:Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.
11
Y Naamán se fue enojado, diciendo:He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra.
12
Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado.
13
Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo:Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?
14
Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.
15
Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y se puso delante de él, y dijo:He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu siervo.
16
Mas él dijo:Vive Jehová, en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso.
17
Entonces Naamán dijo:Te ruego, pues, ¿de esta tierra no se dará a tu siervo la carga de un par de mulas? Porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni ofrecerá sacrificio a otros dioses, sino a Jehová.
18
En esto perdone Jehová a tu siervo: que cuando mi señor el rey entrare en el templo de Rimón para adorar en él, y se apoyare sobre mi brazo, si yo también me inclinare en el templo de Rimón; cuando haga tal, Jehová perdone en esto a tu siervo.
19
Y él le dijo:Ve en paz.Se fue, pues, y caminó como media legua de tierra.
20
Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.
21
Y siguió Giezi a Naamán; y cuando vio Naamán que venía corriendo tras él, se bajó del carro para recibirle, y dijo: ¿Va todo bien?
22
Y él dijo: Bien. Mi señor me envía a decirte: He aquí vinieron a mí en esta hora del monte de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata, y dos vestidos nuevos.23 Dijo Naamán: Te ruego que tomes dos talentos. Y le insistió, y ató dos talentos de plata en dos bolsas, y dos vestidos nuevos, y lo puso todo a cuestas a dos de sus criados para que lo llevasen delante de él.
24
Y así que llegó a un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y lo guardó en la casa; luego mandó a los hombres que se fuesen.
25
Y él entró, y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo:¿De dónde vienes, Giezi?Y él dijo:
Tu siervo no ha ido a ninguna parte.
26
Él entonces le dijo:¿No estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?
27
Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre.Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve.
Profeta:
- Hebreos 1:1 Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,
- Amós 3:7 Porque no hará nada Jehová, el Señor, sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.
- Hechos 21:8-9 Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; entramos en casa de Felipe, el evangelista, que era uno de los siete, y nos hospedamos con él. 9 Éste tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.
- Los adventistas del séptimo día creen que la promesa del don profético se cumplió en el ministerio de Elena G. de White
- 1 Tesalonicenses 5:20 No menospreciéis las profecías
- 2 Crónicas 20:20 Cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Mientras ellos salían, Josafat, puesto en pie, dijo: «Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén. Creed en Jehová, vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados.»
487 - Cristo, eres justo Rey
1. Cristo, eres justo Rey
desde siempre y desde Edén.
Guardan los cielos tu santa Ley,
pues reina allá el bien.
Quiero en tu humilde grey
cumplir tu Ley de amor también.
2. Cielos y tierra y mar
riges desde eternidad.
Ruégote quieras mi vida guiar;
toma mi voluntad
y haz que en querer y obrar
acate yo tu autoridad.
3.Óigase nuestra voz
hasta el celestial confín:
Gloria a ti, Verbo eterno y Dios;
gloria, loor sin fin;
gloria aleluya, oh Dios.
Loor a ti, loor sin fin.
Música: Melodía tradicional silesiana. Arr.: Richard S. Willis.
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