c 1 Samuel 30:11-17
se alude, si a la del norte o a la del sur. Además se desconoce la ubicación exacta de Siclag.
11.
Un hombre egipcio.
El hecho de que este "joven" fuera egipcio proyecta una luz espeluznante sobre el carácter de esos merodeadores. Así como habían incursionado en Judá y el territorio filisteo, sin duda habían invadido partes de Egipto y habían tomado cautivos para negociarlos como esclavos.
Ninguna nación ni tribu estaba a salvo de sus depredaciones. 594
12.
Tres días y tres noches.
Puesto que el muchacho estaba informado del incendio de Siclag (vers. 14), se infiere que éste había ocurrido por lo menos tres días antes, ya que los crueles tribeños lo habían abandonado hacía dos días (vers. 13). El tiempo era suficiente para que los merodeadores pudieran escapar y ocultarse en el desierto intransitado.
14.
Neguev . . . de los cereteos.
Algunos creen que los cereteos eran los cretenses. Una comparación de Eze. 25: 16 y Sof. 2: 5 indica que los cereteos ocupaban parte del litoral marítimo de Filistea; evidentemente la parte meridional, pues los amalecitas llegaron primero a ellos provenientes del desierto de Shur. Siclag estaba en el territorio de los cereteos o en sus proximidades.
Neguev de Caleb.
Caleb cenezeo (Jos. 14: 14) recibió una porción de lo que correspondió a Judá, cerca de Hebrón (Jos. 15: 13-19). Puesto que los amalecitas residían en el desierto en la dirección a Egipto (1 Sam. 15: 7), y puesto que la incursión a la zona de los de Caleb se menciona después de la incursión a los cereteos, es probable que la invasión fuera de oeste a este y hubiera asolado primero el confín de los cereteos. Después, a medida que los merodeadores proseguían rumbo al este, llevando consigo a los prisioneros cereteos, probablemente supieron que David no estaba en su propio distrito; por tanto, decidieron volver a su lugar de origen por el camino de Siclag para destruirlo, y después regresar con sus cautivos y huir a las profundidades del desierto de Shur.
16.
Comiendo y bebiendo.
Los amalecitas, que se habían detenido en algún oasis para banquetearse con los despojos, podrían compararse con los cuatro reyes de la Mesopotamia que incursionaron por este mismo distrito en los días de Abrahán (Gén. 14), y emprendieron el regreso con Lot y otros cautivos de Sodoma, tan sólo para detenerse cerca de Hoba (Gén. 14: 15) a fin de celebrar su victoria (ver PP 128). La influencia del licor los dejó totalmente desprevenidos para el súbito ataque de David.