c 1 Samuel 28:17-19
Tu enemigo.
Estas palabras identifican a su autor. La declaración hecha aquí y en los versículos siguientes ilustran un engaño característico del diablo. A partir de su caída, Satanás se ha esforzado para pintar el carácter de Dios con falsos colores. Representa a Dios como un tirano vengativo que arroja en el infierno a todos los que no le temen (ver CS 589). Seduce a los hombres para que pequen y luego presenta su caso como completamente sin esperanza.
Representa a Dios como reacio a perdonar al pecador mientras exista la más pequeña excusa para no recibirlo. Así presenta a Dios ante los hombres como su enemigo. Este concepto está en la raíz de las religiones paganas que enseñan la necesidad de los sacrificios para apaciguar a un Dios enojado. Es muy opuesta esta doctrina a las enseñanzas de las Escrituras, donde se representa a un Dios que ama a todos y estuvo dispuesto a hacer un sacrificio supremo para salvar a los culpables (Juan 3: 16; 2 Ped. 3: 9).
17.
Ha quitado el reino.
El espíritu, haciéndose pasar por una voz que procedía del cielo, se mofó de Saúl diciéndole que su corona iría a su rival. Satanás inspiró a los que acompañaban a Saúl para que estimularan la animosidad del rey contra David, y después lo amargó en sumo grado anunciándole -como que ya se hubiera realizado- precisamente lo que tanto había luchado Saúl por evitar. Había oído que David estaba con los filisteos (PP 731), y tal vez ahora se imaginaba que los enemigos del Señor lo vencerían y darían el reino a David.
18.
Jehová te ha hecho esto.
Aunque Satanás inspiró los pensamientos que provocaron la desobediencia de Saúl en su proceder con Amalec, ahora condenó al rey en nombre del Señor. Así se presentó a Dios como si hubiera empleado las mismas tácticas de Satanás. En realidad, Dios no se había vuelto enemigo de Saúl. Tan sólo permitía que éste cosechara lo que había sembrado. El aprieto en que se encontraba Saúl era el resultado de su propia elección. Dios se había esforzado para salvarlo del desastre enviándole amonestaciones y consejos repetidos, pero Saúl persistió en oponerse a la instrucción divina.
19.
De los filisteos.
Debido a que Saúl se rebajó voluntariamente ayudando al adversario, Satanás usó esta oportunidad para burlarse de él y desanimarlo. Ante la batalla inminente, Satanás hizo que Saúl creyera que estaba irremediablemente perdido. En realidad, el Señor podría haber salvado entonces a Israel tan fácilmente como lo había hecho en Mizpa (cap. 7: 10). Pero en aquella ocasión los israelitas habían confesado sus pecados y clamado "a Jehová". Si Saúl hubiese confesado su pecado, hubiese convocado a los israelitas, les hubiese hablado de su debilidad y los hubiese inducido a renovar su consagración al Señor, el resultado de la batalla podría haber sido muy diferente. Al presentar delante del rey la aparente imposibilidad de recibir perdón, Satanás tuvo éxito en desanimar del todo a Saúl e inducirlo a su ruina.