más bien a que era el que había aceptado el desafío de Goliat. Esto le había ganado reputación por igual, entre enemigos y amigos, de ser el héroe del día. Había demostrado ser el más firme defensor de Israel.
c 1 Samuel 21:13
13.
Se fingió loco.
Un segundo error para el cual no hay justificación (ver cap. 21: 2). Los resultados de esta experiencia indujeron a David a ver la necesidad de confiar más en Dios. Debido a esto su corazón se llenó de agradecimiento, y en su alabanza a Dios se sintió inspirado para componer el Salmo 34. Algunos creen que David compuso el Salmo 56 durante su primera visita al rey de Gat. Quizá más bien haya sido en la segunda visita de David, después de que Saúl lo persiguiera tan implacablemente como para poner en grave riesgo su misma vida (ver cap. 27).
En momentos de agudas pruebas y tentaciones personales, cuando los enemigos son exaltados y los amigos son humillados, cuando de todas maneras uno está privado del consejo y de la ayuda que necesita, hace bien repasar el relato de la forma en que David huyó de Saúl, su relación con Ahimelec y Doeg en Nob y su fuga a los enemigos de Israel en Gat, y entonces leer su inspirado canto de agradecimiento (Sal. 34) que se piensa fue compuesto en ese tiempo.
COMENTARIOS DE ELENA G. DE WHITE
1-15 PP 711-713 559
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COMENTARIO BÍBLICO ADVENTISTA.
1 Samuel. Capítulo 22:1-6.
1 Muchos se unen a David en Adulam.
3 David encomienda a sus padres al rey de Moab en Mizpa.
5 Aconsejado por el profeta Gad, se va a Haret.
6 Saúl persigue a David y se queja de la infidelidad de sus siervos.
9 Doeg acusa a Ahimelec.
11 Saúl ordena matar a los sacerdotes.
17 Los siervos del rey rehúsan ejecutar la orden y en cambio Doeg lo hace.
20 Abiatar escapa de la muerte y lleva las nuevas a David.
1
YÉNDOSE luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él.
2
Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.
3
Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí.
4
Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte.
5
Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret.
6
Oyó Saúl que se sabía de David y de los que estaban con él. Y Saúl estaba sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco sobre un alto; y tenía su lanza en su mano, y todos sus siervos estaban alrededor de él.