Acamon en Afec.
Afec, "fortaleza" o "recinto", proviene de un verbo que significa "forzar", "compeler", "sostener". Se ha identificado a Afec con Antípatris, pueblo de la 470
CAPTURA Y DEVOLUCIÓN DEL ARCA POR LOS FILISTEOS
471 llanura de Sarón, a 18 km al noreste de Jope. Esto estaría dentro de un radio de 40 km de Silo, desde donde fue llevada el arca al campo de batalla (cap. 4: 10, 11). Con la excepción de Antípatris, no se conoce ningún lugar definido que pudiera identificarse con Afec. Afec en la tribu de Aser (Jos. 19: 30, 31) está demasiado al norte para que se pueda tomar en cuenta. Puesto que Afec significa "fortaleza", podría haberse aplicado el nombre a diversos lugares fortificados, ya fuera permanente o transitoriamente.
2.
Israel fue vencido.
En muchas ocasiones Dios había mandado a Israel a que saliera a la batalla, y al obedecer había vencido al enemigo. Esta vez las circunstancias eran diferentes. El hecho de que llevaran el arca a la batalla (vers. 3) y de que los filisteos la tomaran, muestra que los israelitas habían confiado en su propia fuerza en vez de depender de Dios.
3.
¿Por qué?
Cuando los pueblos politeístas del Cercano Oriente sufrían reveses, generalmente llegaban a la conclusión de que sus dioses estaban airados con ellos y que había que esforzarse por aplacarlos para evitar aflicciones peores en el futuro. Considerando la degradada condición religiosa de Israel en ese tiempo, no es de admirarse que los israelitas procedieran de la misma forma con el Señor (ver PP 632). Probablemente algunas victorias pasadas durante el tiempo cuando Elí fue juez habían provocado en ellos un sentimiento de confianza propia que no les permitía ver su necesidad de Dios. Debido a que los dirigentes voluntariamente habían abandonado a Dios para volverse a los dioses de las naciones que los rodeaban, el Señor permitió que cosecharan su propia siembra. En vez de humillarse delante de Dios, supersticiosamente consideraron el arca como un mero talismán que aseguraba el éxito.
Sin recibir ningún consejo de lo Alto, los príncipes sugirieron algo completamente inusitado, y el pueblo estuvo de acuerdo. Estaban sólo a pocos kilómetros del santuario, y pensaron que si el arca estaba en medio de ellos, con seguridad ganarían la victoria. Ese precioso símbolo de la presencia de Dios estaba cubierto con su envoltura de tela y los levitas encargados sacaron el arca del lugar donde estaba dentro del velo (Núm. 4: 5, 6). Considerando la conducta anterior de los hijos de Elí, no sorprende el que hubieran olvidado toda reverencia y que apresuradamente recorrieran los pocos kilómetros que los separaban del ejército, esperando que se pudiera evitar una matanza mayor.
Pero el arca era el símbolo de la presencia de Dios, y puesto que los dirigentes habían rechazado la dirección divina, Dios no podía guiarlos para bien. Si los dirigentes se hubieran humillado y apartado de sus caminos pecaminosos, habrían sido guiados por el profeta como en años posteriores. En los días de Cristo las multitudes siguieron ciegamente el liderazgo