Comentario Bíblico Adventista Tomo 2

c 1 Samuel 2:10-12

El levanta.

El alma cristiana, consciente siempre de su impotencia, mediante el poder de Dios se eleva por encima de las fuerzas del egoísmo. Ceñida con la fortaleza de lo alto, un alma tal vence las dudas pasadas, los temores y las tentaciones. La victoria ocupa el lugar de 462 la derrota, y en la plenitud de gozo el alma se forma a la imagen de Cristo.

10.

Poder a su rey.

Durante años Ana había estado viendo como en un espejo, oscuramente (1 Cor. 13: 12), pero ahora con mirada profética habla de su fe en el triunfo final y completo de Cristo. Así como Dios ha ensalzado el "poderío" de ella, también ensalzará el "poderío" de su Ungido (ver Fil. 2: 9- 11). ¿Por qué muchos de los que viven en esta última generación no permiten que el Señor los eleve en medio de su ambiente desfavorable para que, como Ana, le canten un himno de alabanza y agradecimiento en el mar de vidrio? (Apoc. 14: 3).

11.

El niño ministraba.

La palabra traducida "niño" es ná´ar, que significa un muchacho de cualquier edad hasta la madurez. A los 17 años José es llamado ná'ar. El mismo término se aplica a los hijos de Elí en el vers. 17. No se sabe cuántos años le llevaban a Samuel. De acuerdo con el contexto, Elí los hizo sacerdotes antes de que llegaran a la madurez. Se calcula la edad de Samuel entre los 3 y los 15 años (véase el material suplementario de EGW acerca de 1 Sam. 1: 20-28).

Cuando un hijo asume alguna responsabilidad desacostumbrada, muchas veces sus padres procuran de esa manera obtener alguna ventaja para ellos. Es digno de mucho encomio Elcana porque -aunque era levita- continuó con su forma habitual de vida en Ramá.

Conociendo, como seguramente conocían, la naturaleza del ambiente que rodearía a Samuel, Elcana y Ana deben haber sentido alguna preocupación cuando colocaron su ofrenda para el Señor en las manos de Elí y de sus dos hijos, Ofni y Finees. Cuánto mayor debe haber sido la preocupación del Padre celestial cuando colocó a su Hijo dentro de la influencia y de las acechanzas de los indignos sacerdotes de sus días. Cristo tenía 12 años cuando llamó la atención de los sacerdotes. Sin embargo, su conducta en esa ocasión testifica de la realidad de la protección divina que se extiende aun sobre los niños que buscan la dirección celestial (ver com. Luc. 2: 52). Las vicisitudes de Samuel testifican de la misma dirección divina.

Las Escrituras aclaran que en medio de ese mal ambiente Samuel servía al Señor. La palabra "ministrar" puede referirse a un servicio, ya fuera secular o sagrado. Se la usa para las responsabilidades de José en la casa de Potifar y para la ayuda de Josué a Moisés en el monte de Dios (Exo. 24: 13). La capacidad de Samuel para resistir las malas influencias que lo rodeaban, como fue también el caso de José y Josué, se puede atribuir a su firme decisión de ocuparse de las cosas de Dios.

12.

Hombres impíos.

Literalmente, "hijos sin valor". Así describe Moisés a los que instaban a sus prójimos a servir