11 Los Cultos y otras reuniones de la iglesia

CAPÍTULO 11

Los cultos y otras reuniones de la iglesia

Principios generales

Nuestro Señor Jesucristo declaró que los que adoran a Dios deben adorarlo “en espíritu y en verdad. Estos adoradores son los que el Padre busca” (Juan 4:23).

“Aunque Dios no mora en templos hechos por manos humanas, honra con su presencia las asambleas de su pueblo. Prometió que cuando se reuniesen para buscarle, reconocer sus pecados y orar unos por otros, él los acompañaría por medio de su Espíritu. Pero los que se congregan para adorarle deben desechar todo lo malo. A menos que lo adoren en espíritu y en verdad, así como en hermosura de santidad, de nada valdrá que se congreguen” (Profetas y reyes, p. 35).

Propósito de los cultos y de las reuniones de la iglesia

El propósito de los servicios y de las reuniones de la iglesia es adorar a Dios por su obra creadora y por todos los beneficios de su salvación; entender su Palabra, sus enseñanzas y sus propósitos; confraternizar el uno con el otro en fe y amor; testificar acerca de la fe personal en el sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz; y aprender cómo cumplir la comisión evangélica y hacer discípulos en todo el mundo (Mat. 28:19, 20).

Reverencia por la casa de culto

“Para el alma humilde y creyente, la casa de Dios en la tierra es la puerta del cielo. El canto de alabanza, la oración, las palabras pronunciadas por los representantes de Cristo, son los agentes designados por Dios para preparar a un pueblo para la iglesia celestial, para aquel culto más sublime en el que no podrá entrar nada que corrompa.

“Del carácter sagrado que rodeaba el santuario terrenal, los cristianos pueden aprender cómo deben considerar el lugar donde el Señor se encuentra con su pueblo. […] Dios mismo dio el orden del servicio, ensalzándolo muy por encima de todo lo que tuviese naturaleza temporal.

“La casa es el santuario para la familia, y la cámara o el huerto el lugar más retraído para el culto individual; pero la iglesia es el santuario para la congregación. Debiera haber reglas respecto al tiempo, el lugar, y la manera de adorar. Nada de lo que es sagrado, nada de lo que pertenece al culto de Dios, debe ser tratado con descuido e indiferencia” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 211, 212).


-139-


Manual de la Iglesia 2022

Debe enseñarse reverencia a los niños

“Padres, eleven la norma del cristianismo en la mente de sus hijos; ayúdenlos a entretejer a Jesús en su experiencia; enséñenles a tener la más alta reverencia por la casa de Dios y a comprender que, cuando entran en la casa del Señor, deben hacerlo con corazón enternecido y subyugado por pensamientos como estos: ‘Dios está aquí; esta es su casa. Debo tener pensamientos puros y los más santos motivos. No debo abrigar orgullo, envidias, celos, malas sospechas, odios ni engaño en mi corazón, pues vengo a la presencia del Dios santo. Este es el lugar donde Dios se encuentra con su pueblo y lo bendice. El Santo y Sublime, que habita la eternidad, me mira, escudriña mi corazón, y lee los pensamientos y actos más secretos de mi vida’ ” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 215).

Decoro y silencio en el lugar de adoración

“Cuando los adoradores entran en el lugar de reunión, deben hacerlo con decoro, pasando quedamente a sus asientos. […] La conversación común, los cuchicheos y las risas no deben permitirse en la casa de culto, ni antes ni después del servicio. Una piedad ardiente y activa debe caracterizar a los adoradores.

“Si algunos tienen que esperar unos minutos antes que empiece la reunión, conserven un verdadero espíritu de devoción meditando silenciosamente, manteniendo el corazón elevado a Dios en oración, con el fin de que el servicio sea de beneficio especial para su propio corazón y conduzca a la convicción y conversión de otras almas. Deben recordar que los mensajeros celestiales están en la casa. […]

“Si cuando la gente entra en la casa de culto tiene verdadera reverencia por el Señor y recuerda que está en su presencia, habrá una suave elocuencia en el silencio. Las risas, las conversaciones y los cuchicheos que podrían no ser pecaminosos en un lugar de negocios comunes, no deben tolerarse en la casa donde se adora a Dios. La mente debe estar preparada para oír la Palabra de Dios, a fin de que tenga el debido peso e impresione adecuadamente el corazón” (Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 212, 213).

La hospitalidad

“No olviden la hospitalidad, que por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Heb. 13:2). Todas las iglesias deben cultivar un espíritu de hospitalidad. No hay nada que sea tan mortífero para la vida espiritual de la iglesia como una atmósfera fría y formal, que excluya la hospitalidad y el compañerismo cristianos. Especialmente debe hacerse esto en relación con el momento del servicio de adoración.


-140-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia
.

El lugar de la música en la adoración

El poder de la música.

“La música puede ser un gran poder para el bien; y sin embargo no sacamos el mayor provecho de este ramo del culto. Se canta generalmente por impulso o para hacer frente a casos especiales. En otras ocasiones, a los que cantan se les deja cometer errores y equivocaciones, y la música pierde el efecto que debe tener sobre la mente de los presentes. La música debe tener belleza, majestad y poder. Elévense las voces en cantos de alabanza y devoción. Si es posible, recurramos a la música instrumental, y ascienda a Dios la gloriosa armonía como ofrenda aceptable” (Joyas de los testimonios, t. 1, p. 501).

Cantar con el espíritu y con el entendimiento.

“En sus esfuerzos para alcanzar a la gente, los mensajeros del Señor no han de seguir los métodos del mundo. En las reuniones que se celebran, no tienen que depender de cantores mundanos y fausto teatral para despertar el interés. ¿Cómo se puede esperar que aquellos que no tienen interés en la Palabra de Dios, que nunca la han leído con el sincero deseo de comprender sus verdades, canten con el espíritu y el entendimiento? […] ¿Cómo puede el coro celestial unirse a una música que es únicamente una forma? […]

“El canto no ha de ser entonado siempre por unos pocos. Tan a menudo como se pueda, participe en él la congregación” (Obreros evangélicos, pp. 368, 369).

El púlpito no es un foro

La Iglesia no le confiere a ningún pastor, anciano de iglesia o cualquier otra persona el derecho de hacer del púlpito un foro para defender puntos controvertidos de doctrina o de procedimiento.

Probar la nueva luz

Los miembros que piensan que tienen nueva luz, contraria a los puntos de vista reconocidos por la Iglesia, deben buscar el consejo de los dirigentes responsables.

“Hay mil tentaciones disfrazadas y preparadas para aquellos que tienen la luz de la verdad; y la única seguridad para cualquiera de nosotros consiste en no recibir ninguna nueva doctrina, ninguna nueva interpretación de las Escrituras, sin someterla primero a hermanos de experiencia. Presénteselas con un espíritu humilde y dispuesto a recibir enseñanza, con ferviente oración, y si ellos no la aceptan, aténganse a su juicio; porque ‘en la multitud de consejeros


-141-


Manual de la Iglesia 2022
.

hay salud’ (Prov. 11:14)” (Joyas de los testimonios, t. 2, p. 112; ver también Hech. 15:1-35).

Este procedimiento es el que se seguía en la iglesia primitiva.
Cuando surgió una diferencia de opinión en Antioquía sobre un asunto importante, los creyentes enviaron representantes a Jerusalén, para someter la cuestión a la consideración de los apóstoles y los ancianos. La decisión de este concilio fue aceptada jubilosamente por los creyentes de Antioquía, y así la unidad y el amor fraternal fueron preservados en la iglesia.

El consejo del Señor mencionado más arriba no debe verse como algo que, en alguna manera, prohíbe que alguien realice un estudio diligente de las Escrituras, sino más bien como una protección contra la infiltración, en la iglesia, de teorías falsas y doctrinas erróneas.
Dios quiere que sus hijos investiguen fielmente su Palabra en busca de luz y de la verdad, pero no quiere que sean desviados por enseñanzas falsas.

“Hemos contemplado solo una vislumbre de la gloria divina y de la infinitud del conocimiento y la sabiduría; hemos estado trabajando, por así decirlo, en la superficie de la mina, cuando el rico metal del oro está debajo de la superficie, para recompensar al que cave por él. La barrena debe ser hundida más y aun más profundo en la mina, y el resultado será el tesoro glorioso. A través de una fe correcta, el conocimiento divino llegará a ser conocimiento humano” (Palabras de vida del gran Maestro, p. 85).

“Siempre se revelará nueva luz de la Palabra de Dios al que mantiene una relación viva con el Sol de Justicia. Nadie llegue a la conclusión de que no hay más verdad para ser revelada. El que busca la verdad con diligencia y oración hallará preciosos rayos de luz que aún han de resplandecer de la Palabra de Dios. Muchas joyas están todavía esparcidas, que han de ser juntadas para venir a ser propiedad del pueblo de Dios” (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, p. 37).

Cuando brilla nueva luz de las Sagradas Páginas para recompensar al diligente buscador de la verdad, esta nueva luz no invalida la antigua luz. Por el contrario, se funde con la anterior, haciéndola más brillante y dándole mayor fulgor. Por lo tanto, “la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta llegar al pleno día” (Prov. 4:18).

Aunque los hijos de Dios deben estar listos para aceptar nueva luz, nunca deben prestar oído a ninguna voz, por pía y plausible que parezca, que los desvíe de las doctrinas fundamentales de la Biblia. “No hemos de recibir las palabras de los que vienen con un mensaje que contradice los puntos especiales de nuestra fe. Reúnen un


-142-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia
.

montón de versículos y los amontonan como una prueba en torno de las teorías que afirman. Esto ha sido hecho vez tras vez durante los últimos 50 años. Y al paso que las Escrituras son la Palabra de Dios y han de ser respetadas, es un gran error la aplicación de ellas, si tal aplicación mueve un puntal del fundamento que Dios ha sostenido durante estos 50 años. El que hace tal aplicación no conoce la maravillosa demostración del Espíritu Santo que dio poder y fuerza a los mensajes pasados que han venido al pueblo de Dios” (Mensajes selectos, t. 1, p. 197).

La importancia de mantener la unidad

Es importante que conservemos “la unidad de la fe” (Efe. 4:13); y es igualmente importante que tratemos en todo tiempo de “guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (vers. 3). Por eso, hay necesidad de cuidado y de cabal investigación, así como del consejo de los líderes de la iglesia.

“Dios está guiando a su pueblo para que salga del mundo, con el fin de colocarlo sobre la exaltada plataforma de la verdad eterna, los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Quiere disciplinar y preparar a sus hijos. No estarán en desacuerdo, creyendo uno una cosa, y teniendo otro una fe y opiniones totalmente opuestas, moviéndose cada uno independientemente del cuerpo. Por la diversidad de los dones y de los ministerios que él ha puesto en la iglesia, todos pueden llegar a la unidad de la fe. Si alguien adopta puntos de vista referentes a la Biblia sin considerar la opinión de sus hermanos, y justifica su conducta alegando que tiene derecho a sostener sus propias opiniones peculiares, y luego las impone a otros, ¿cómo podrá cumplirse la oración de Cristo? […]

“Aunque tenemos una obra y una responsabilidad individuales delante de Dios, no hemos de seguir nuestro propio juicio independiente, sin considerar las opiniones y los sentimientos de nuestros hermanos; pues este proceder conducirá al desorden en la iglesia. Es deber de los ministros respetar el juicio de sus hermanos; pero sus relaciones mutuas, así como las doctrinas que enseñan, deben ser examinadas a la luz de la Ley y el testimonio. Entonces, si los corazones son dóciles para recibir la enseñanza, no habrá divisiones entre nosotros. Algunos se sienten inclinados al desorden, y se están apartando de los grandes hitos de la fe, pero Dios está induciendo a sus ministros a ser uno en doctrina y en espíritu” (La iglesia remanente, p. 36, 37).

En vista de estas consideraciones, es evidente que la Iglesia no puede concederle a una persona el derecho de exponer desde el púlpito


-143-


Manual de la Iglesia 2022
.

sus opiniones y puntos de vista personales. El púlpito sagrado debe reservarse para la predicación de las verdades sagradas de la Palabra divina, y para la presentación de los planes y las normas de la denominación para el progreso de la obra de Dios (ver pp. 38, 141-143).

Oradores autorizados

El pastor local podrá invitar a hablar desde el púlpito únicamente a personas dignas de confianza, en armonía con las directrices dadas por la Asociación (ver “Términos utilizados en el Manual de la Iglesia”, p. 21). Los ancianos locales o la Junta Directiva de la Iglesia también pueden invitar a los oradores, en consulta con el pastor y en armonía con las directrices de la Asociación. No se debe permitir que ocupen el púlpito aquellos que ya no son miembros de la iglesia, o que están bajo disciplina eclesiástica.

Puede haber ocasiones en que sea propio que nuestras congregaciones escuchen discursos de funcionarios del Gobierno o de otras personalidades públicas. Cualquier otra persona debe ser excluida de nuestros púlpitos, a menos que la Asociación local le haya concedido un permiso especial. Todo anciano, pastor y presidente de Asociación tiene el deber de velar para que esta regla se cumpla (ver pp. 38, 141-143).

La Escuela Sabática y el culto de adoración

La Escuela Sabática

La Escuela Sabática es uno de los servicios más importantes; es la iglesia en estudio. Sábado tras sábado, la mayor parte de nuestros miembros y miles de amigos interesados se reúnen en la Escuela Sabática para estudiar sistemáticamente la Palabra de Dios. Debe animarse a todos los miembros de la iglesia a asistir a la Escuela Sabática y a llevar visitas.

Todas las escuelas sabáticas deben ofrecer un programa adecuado a cada edad. Los materiales preparados para ayudar en esta importante tarea pueden conseguirse en la Asociación, la Unión y la División.

La Escuela Sabática debería promover las actividades misioneras de la iglesia local y del campo mundial, la ofrenda para las misiones y un tiempo significativo para el estudio de la Biblia (ver Notas, n° 1, p. 209).

Los anuncios y las promociones de los departamentos

Debe darse cuidadosa consideración a la extensión y a la naturaleza de los anuncios durante el culto del sábado. Si se refieren a asuntos


-144-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia
.

que no se relacionan específicamente con el culto del sábado, ni con las actividades de la iglesia, los pastores y los dirigentes deben ser lo suficientemente cuidadosos como para excluirlos, manteniendo a este respecto el debido espíritu de adoración y de la observancia del sábado.

Muchas de nuestras iglesias editan boletines en los que aparece el orden del culto y también los anuncios de la semana. En estos casos, existe poca o ninguna necesidad de hacer anuncios orales. Muchas de las iglesias que no editan un boletín prefieren hacer los anuncios antes de que comience el culto (ver Notas, n° 2, p. 210).

Aunque debe darse tiempo para que los diferentes departamentos de la iglesia promuevan sus intereses específicos, debe ejercerse mucho cuidado al hacer esas presentaciones, con el fin de preservar el tiempo necesario para la predicación del mensaje de la Palabra de Dios.

El culto de adoración

El culto de adoración del sábado es la más importante de todas las reuniones de la iglesia. En él, los miembros se reúnen, semana tras semana, para unirse en la adoración a Dios con espíritu de alabanza y de agradecimiento, para oír la Palabra de Dios, para obtener fuerza y gracia para enfrentar las luchas de la vida, y para conocer cuál es la voluntad de Dios para ellos en cuanto a la ganancia de almas. La puntualidad, la reverencia y la sencillez deben caracterizar todas las partes del culto de adoración.

Se requiere habilidad, estudio y planificación

“¿No es su deber poner alguna habilidad, y estudio y planificación en lo referente a la conducción de las reuniones religiosas, en el sentido de cómo dirigirlas para que produzcan la mayor cantidad de bien y causen la mejor impresión a todos los que asisten a ellas?” (Elena de White, Review and Herald, 14 de abril de 1885, p. 225).

“Nuestro Dios es un Padre tierno y misericordioso. No deberíamos considerar que servirlo es un ejercicio penoso que entristece el corazón. Debería ser un placer adorar al Señor y participar en su obra. […] Cristo, y Cristo crucificado, debería ser el tema de contemplación, de conversación y de nuestra más gozosa emoción. […] Cuando nosotros expresamos nuestra gratitud, nos aproximamos a la adoración de las huestes celestiales. ‘El que ofrece sacrificio de alabanza […] glorificará [a Dios]’ (Sal. 50:23). Presentémonos, pues, con gozo reverente delante de nuestro Creador con ‘acciones de gracias y voces de alabanza’ (Isa. 51:3, LBLA)” (El camino a Cristo, pp. 104, 105).


-145-


Manual de la Iglesia 2022

.

La forma del culto

El culto del sábado de mañana tiene dos partes: la respuesta de la congregación en alabanza y adoración, expresada en cantos, oración y ofrendas; y el mensaje de la Palabra de Dios (ver Notas, nº 3, pp. 210,211).

No prescribimos una forma o un orden específico para el culto público. Por lo general, un orden breve es el que más conviene al verdadero espíritu de adoración. Deben evitarse los largos preliminares. Los ejercicos de apertura no deben, en ninguna circunstancia, consumir el tiempo requerido para la adoración y la predicación de la Palabra de Dios (para formas sugerentes del orden del culto, ver Notas, nº 2, p.210).

El culto misionero de la iglesia

Generalmente se reconoce que el primer sábado de cada mes es el sábado misionero de la iglesia. El culto de adoración de ese sábado focaliza el evangelismo por miembros voluntarios, pero otros departamentos, además del departamento de Ministerio Personal, pueden tener también la oportunidad de presentar, en esos días especiales, sus intereses. "Dios ha confiado a nuestras manos una obra muy sagrada, y necesitamos reunirnos para recibir instrucción, con el propósito de que estemos capacitados para realizar esta labor" (Servicio cristiano, pp. 241,242; ver Notas, nº 4, pp. 211,212).

La oración en público

"Cristo inculcó en sus discípulos la idea de que sus oraciones debían ser cortas y expresar exactamente lo que querían, y nada más. […] Uno o dos minutos bastan para cualquier oración común (Joyas de los testimonios, t. 1, p.303).

"Pronuncien sus palabras debitamente los que oran y los que hablan; háganlo en tono claro, distinto y firme. La oración, si se hace de una manera apropiada, es un poder para el bien. Es uno de los medios empleados por el Señor para comunicar al pueblo los preciosos tesoros de verdad. […] Aprenda el pueblo de Dios a hablar y orar de una manera que represente apropiadamente las grandes verdades que poseemos. Sean claros y distintos los testimonios dados y las oraciones formuladas. Así será glorificado el Señor" (Obreros evangélicos, p.89).

Provición de publicaciones en sábado

Se reconoce generalmente que el sábado es el momento más oportuno para que el secretario de Ministerio Personal entregue las publicaciones a los miembros. Sin embargo, debe evitar cualquier método que pudiera ser objetable por ser sábado, o que tienda a desviar la atención de la congregación del verdadero culto y de la reverencia.


-146-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia

.

El servicio de Comunión

El servicio de Comunión se celebra habitualmente una vez por trimestre. Esta ceremonia incluye el rito del lavamiento de los pies y la Cena del Señor. Debe ser una ocasión muy sagrada y gozosa, tanto para la congregación como para el pastor o el anciano. El servicio generalmente se realiza durante el culto de adoración, pero puede ser programado para otras ocasiones.

El rito del lavamiento de los pies

“Ahora, habiendo lavado los pies de los discípulos, dijo: ‘Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis’. En estas palabras, Cristo no solo ordenaba la práctica de la hospitalidad. Quería enseñar algo más que el lavamiento de los pies de los huéspedes para quitar el polvo del viaje. Cristo instituía un servicio religioso. Por el acto de nuestro Señor, esta ceremonia humillante fue transformada en rito consagrado, que debía ser observado por los discípulos, con el fin de que recordasen siempre sus lecciones de humildad y servicio.

“Este rito es la preparación indicada por Cristo para el servicio sacramental. Mientras se alberga orgullo y divergencia y se contiende por la supremacía, el corazón no puede entrar en compañerismo con Cristo. No estamos preparados para recibir la comunión de su cuerpo y su sangre. Por eso Jesús indicó que se observase primeramente la ceremonia conmemorativa de su humillación” (El Deseado de todas las gentes, p. 605).

En el acto del lavamiento de los pies de los discípulos, Cristo ejecutó una limpieza más profunda: la de lavar el corazón de las manchas del pecado. El participante se siente indigno de aceptar los sagrados emblemas antes de experimentar la limpieza que hace a uno “todo limpio” (Juan 13:10). Jesús quería lavar el enajenamiento, los celos y el orgullo de sus corazones. “El orgullo y el egoísmo crean disensión y odio, pero Jesús se los quitó al lavarles los pies. Se realizó un cambio en sus sentimientos. Mirándolos, Jesús pudo decir: ‘Vosotros limpios estáis’ ” (El Deseado de todas las gentes, p. 603).

La experiencia espiritual que encierra el acto del lavamiento de los pies deja de ser una costumbre común para convertirse en un rito sagrado. Conlleva un mensaje de perdón, aceptación, certeza y solidaridad, principalmente de Cristo para con el creyente, pero también entre los propios creyentes. Ese mensaje se expresa en una atmósfera de humildad.


-147-


Manual de la Iglesia 2022

.

La Cena del Señor

Los ángeles declaran que Jesús, el Redentor de este mundo, es santo. Por lo tanto, los símbolos que representan su cuerpo y su sangre también son santos. Dado que el Señor mismo escogió los emblemas profundamente significativos del pan sin levadura y el jugo sin fermentar del fruto de la vid, y usó el medio más simple para lavar los pies de los discípulos, debe haber gran renuencia a introducir símbolos y medios alternativos (excepto en casos de verdadera emergencia), para que no se pierda el significado original de la ceremonia. Del mismo modo, debe haber cautela en el orden de la ceremonia y en las partes tradicionales desempeñadas por los pastores, los ancianos, los diáconos y las diaconisas en el servicio de la Comunión, para que la sustitución y la innovación no favorezcan la tendencia a tornar común lo que es sagrado.

La ceremonia de la Cena del Señor es tan sagrada hoy como cuando fue instituida por Jesucristo. Jesús está todavía presente cuando este rito sagrado se realiza. Leemos: “Es en esas ocasiones, designadas por él mismo, que Cristo se encuentra con su pueblo y los fortalece por su presencia” (El Deseado de todas las gentes, p. 613).

Pan sin levadura y vino sin fermentar (jugo de uva)

“Cristo estaba todavía a la mesa en la cual se había servido la cena pascual. Delante de él estaban los panes sin levadura que se usaban en ocasión de la Pascua. El vino pascual, exento de toda fermentación, estaba sobre la mesa. Esos emblemas empleó Cristo para representar su propio sacrificio sin mácula. Nada que fuese corrompido por la fermentación, símbolo de pecado y muerte, podía representar al Cordero ‘sin mancha y sin contaminación’ ” (El Deseado de todas las gentes, p. 609).

Ni el jugo de uva ni el pan contenían elementos de fermentación, al igual que en la cena pascual hebrea, en la cual toda levadura o todo fermento había sido eliminado de sus casas (Éxo. 12:15, 19; 13:7). Por lo tanto, solo es apropiado usar, en la ceremonia de la Comunión, jugo de uvas sin fermentar y pan sin levadura; y debe ejercerse mucho cuidado al preparar estos materiales. En las áreas más aisladas del mundo, donde no se consigue jugo de uva, o de pasas, o jugo concentrado, la Asociación aconsejará qué hacer o ayudará a resolver la cuestión.

Una conmemoración de la crucifixión

“Al recibir el pan y el vino, que simbolizan el cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Cristo, nos unimos imaginariamente a la escena de Comunión en el aposento alto. Parece que estamos pasando por el jardín consagrado por la agonía de quien llevó los pecados


-148-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia

.

del mundo. Presenciamos la lucha por la cual se obtuvo nuestra reconciliación con Dios. El Cristo crucificado es exhibido entre nosotros” (El Deseado de todas las gentes, p. 616).

Una proclamación de la segunda venida

“El rito de la Comunión señala hacia la segunda venida de Cristo.
Estaba destinado a mantener esa esperanza viva en la mente de los discípulos. En cualquier oportunidad en que se reunían para conmemorar su muerte, relataban cómo él, ‘tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre’. En su tribulación hallaban consuelo en la esperanza del regreso de su Señor. Les era indeciblemente precioso el pensamiento: ‘Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga’ ” (El Deseado de todas las gentes, p. 614).

El anuncio del servicio de Comunión

El servicio de Comunión puede, con toda propiedad, formar parte de cualquier culto cristiano de adoración. Sin embargo, para darle el debido énfasis y hacerlo extensible al mayor número posible de miembros, generalmente se lo realiza durante el culto de adoración del sábado, preferentemente en el penúltimo sábado de cada trimestre.

Este servicio debe anunciarse el sábado anterior, destacando la importancia de la ceremonia, para que todos los miembros puedan preparar sus corazones y estar seguros de que fueron arregladas las desavenencias no resueltas de los unos con los otros. De esa manera, al acercarse a la mesa del Señor, en la siguiente semana, el servicio traerá la bendición deseada. Debe notificarse a los que no estén presentes cuando se hace el anuncio, e invitarlos a asistir.

Cómo conducir el servicio de Comunión

Duración de la ceremonia. El tiempo no es el factor más significativo en la planificación del servicio de Comunión. Sin embargo, se puede mejorar la asistencia y aumentar el impacto espiritual si se toma en cuenta lo siguiente: (1) Eliminar todos los asuntos que sean irrelevantes para el servicio de ese gran día. (2) Evitar demoras antes y después del rito de humildad. (3) Tomar providencias para que las diaconisas preparen los emblemas y la mesa de la Comunión con bastante antelación.


-149-


Manual de la Iglesia 2022

.

  • Preliminares.

    La parte introductoria del servicio solamente debe incluir anuncios breves, himno, oración, ofrenda y un sermón corto antes de separarse para el lavamiento de pies. Si la primera parte del culto es breve, más adoradores se sentirán animados a quedarse para la ceremonia completa.

  • Lavamiento de pies.

    Cada iglesia debe tener un plan para atender las necesidades de sus miembros en lo que respecta al servicio de la humildad (ver Notas, n° 5, p. 212).

  • Pan y vino.

    Después del lavamiento de pies, la congregación vuelve a reunirse de nuevo, para participar del pan y del vino (ver Notas, n° 6, pp. 212, 213).

  • Celebración.

    La comunión siempre debe ser una experiencia solemne, pero nunca sombría. Los errores fueron corregidos; los pecados, perdonados; la fe, reafirmada. Es el momento de conmemorar.
    Que la música sea brillante y gozosa. El servicio puede terminar con una presentación musical o un canto congregacional, seguido por la bendición.
    Con frecuencia se recoge una ofrenda para los pobres a medida que la congregación sale.
    Después del servicio, los diáconos y las diaconisas desocupan la mesa, recogen las copas y disponen respetuosamente de cualquier pan o vino sobrantes, derramando el vino en la pileta o en tierra y quemando el pan o disponiendo de él de otra manera apropiada, cuidando de que en ningún caso vuelva al uso común.

Quiénes pueden participar

La Iglesia practica la Comunión abierta. Todos los que entregaron su vida al Salvador pueden participar. Los niños aprenden el significado del rito al observar a los que participan. Después de recibir instrucción formal en las clases bautismales y de hacer su compromiso con Jesús en el bautismo, están preparados para participar de la ceremonia.

“El ejemplo de Cristo prohíbe la exclusividad en la Cena del Señor. Es verdad que el pecado abierto excluye a los culpables. Esto lo enseña claramente el Espíritu Santo. Pero, fuera de esto, nadie ha de pronunciar juicio. Dios no ha dejado a los hombres el decir quiénes se han de presentar en esas ocasiones. Porque ¿quién puede leer el corazón? ¿Quién puede distinguir la cizaña del trigo? ‘Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa’.

Porque ‘cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor’.

‘Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí’. […]


-150-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia

.

“Pueden entrar en el grupo personas que no son de todo corazón siervos de la verdad y la santidad, pero que desean tomar parte en el rito. No debe prohibírseles. Hubo testigos presenciales que estuvieron presentes cuando Jesús lavó los pies de los discípulos y de Judas. Hay ojos más que humanos que contemplan la escena” (El Deseado de todas las gentes, pp. 612, 613).

Todos los miembros deben participar

“Nadie debe excluirse de la Comunión porque pueda estar presente alguna persona indigna. Cada discípulo está llamado a participar públicamente de ella y así dar testimonio de que acepta a Cristo como un Salvador personal. Es en esas ocasiones, designadas por él mismo, que Cristo se encuentra con su pueblo y los fortalece por su presencia. Incluso corazones y manos indignos pueden administrar el rito; sin embargo, Cristo está allí para ministrar a sus hijos. Todos los que vienen con su fe fija en él serán grandemente bendecidos. Todos los que descuidan esos momentos de privilegio divino sufrirán una pérdida. Acerca de ellos puede decirse con acierto: ‘No estáis limpios todos’ ” (El Deseado de todas las gentes, p. 613).

Quién puede dirigir la ceremonia de Comunión

El servicio de Comunión debe ser dirigido por un pastor ordenado o comisionado, o por un anciano ordenado de la iglesia local. Los diáconos y las diaconisas no pueden dirigir el servicio.

Comunión para los que no pudieron asistir

Si algunos miembros están enfermos o si por alguna otra razón no pueden abandonar su hogar para asistir a la ceremonia de Comunión en la casa de culto, se puede realizar un servicio especial en la casa para ellos, oficiado por el pastor o por un anciano, que puede ser acompañado y asistido por los diáconos o las diaconisas.

La reunión de oración

Las reuniones de oración deberían ser interesantes

“Las reuniones de oración deben ser los cultos más interesantes que se tengan; pero con frecuencia son mal dirigidas. Muchos asisten a la predicación, pero descuidan la reunión de oración. También en este punto se requiere reflexión. Se debe pedir sabiduría a Dios, y se deben hacer planes para dirigir las reuniones de manera que sean interesantes y atrayentes. La gente tiene hambre del Pan de vida. Si lo encuentra en la reunión de oración, irá para recibirlo.


-151-


Manual de la Iglesia 2022

.

“Las oraciones y los discursos largos y prosaicos no cuadran en ningún lugar, pero mucho menos en la reunión de testimonios. Se permite que los más osados y los que están siempre listos para hablar impidan a los tímidos y retraídos que den su testimonio. Los más superficiales son generalmente los que tienen más que decir. Sus oraciones son largas y mecánicas. Cansan a los ángeles y a la gente que los escucha. Las oraciones deben ser cortas y directas. Déjense las largas y cansadoras peticiones para la cámara privada, si alguno las tiene que ofrecer. Dejemos al Espíritu de Dios entrar en nuestro corazón, y él apartará toda árida formalidad” (Joyas de los testimonios, t. 1, pp. 500, 501).

La reunión de oración semanal es de tanta importancia que deben hacerse esfuerzos más que comunes para asegurar su éxito. Las reuniones deben empezar a tiempo aunque no haya más que dos o tres personas presentes. Se puede hacer un corto estudio bíblico –entre quince a veinte minutos– o una presentación de algunos pasajes de los escritos del Espíritu de Profecía. Entonces, debe dejarse a los hermanos tiempo para orar, para dar testimonio, y se puede terminar con una oración.

El plan de la reunión se puede variar de semana en semana.
Si los miembros no pueden reunirse en el lugar habitual para la reunión de oración, pueden dirigirse reuniones de oración en las casas, con gran provecho para todos los que asistan.

Las reuniones administrativas de la iglesia

La iglesia local opera dentro de las funciones definidas por la estructura de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Dentro del contexto de estas funciones, la reunión administrativa es el congreso de la iglesia local (ver p. 30). Los miembros en plena comunión son animados a asistir y están capacitados para votar. Un miembro que está bajo censura no tiene derecho a participar por voz ni por voto.

Las reuniones administrativas serán realizadas al menos una vez al año. Serán convocadas por el pastor, o por la Junta Directiva de la iglesia en acuerdo mutuo con el pastor. En general, las reuniones administrativas deberían ser anunciadas una o dos semanas antes, en el servicio de adoración del sábado de mañana, detallando el lugar, la fecha y la hora. El pastor, un anciano elegido por el pastor o, en algunos casos, el presidente de la Asociación o alguien designado por él, preside la reunión administrativa.

Cada iglesia decide cuál será el quórum para futuras reuniones.
Los votos por representación o por carta poder no se aceptarán.
Los temas más importantes deben ser decididos en una reunión administrativa regular o especialmente convocada para ello.


-152-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia

.

La reunión administrativa tiene autoridad por sobre la Junta Directiva de la iglesia y puede delegar responsabilidades a la Junta, además de las que ya se le asignan por el Manual de la Iglesia (ver p. 153-158).

La agenda de la reunión administrativa debería incluir informes acerca del trabajo de la iglesia. Por lo menos una vez al año deberían incluirse estos informes. Con base en ellos, también debería proponerse y aprobarse un plan de acción para el siguiente año, incluyendo un presupuesto anual. Cuando sea posible, los informes y proyectos para el siguiente año deberían presentarse por escrito (ver Notas, n° 7, pp. 213, 214).

Para mantener un espíritu de estrecha cooperación entre la iglesia local y la Asociación, la iglesia debe buscar el consejo de los administradores de la Asociación sobre todos los asuntos importantes.

Los administradores de la Asociación y de la Unión a las que pertenece la iglesia (presidente, secretario, tesorero), o quien ellos designen, pueden asistir sin voto (a menos que se les sea otorgado por la iglesia) a cualquier reunión administrativa que se realice en su territorio. No se requiere votar para otorgarle voto si el administrador es miembro actual de esa congregación.

La Junta Directiva y sus reuniones

Definición y función

Toda iglesia debe tener en funcionamiento una Junta Directiva, cuyos miembros sean elegidos durante una reunión administrativa de la iglesia. Su principal preocupación es tener un plan activo de discipulado, que incluya tanto la alimentación espiritual de la iglesia como la planificación y el fomento del evangelismo.

Entre las responsabilidades de la Junta Directiva de la iglesia, se encuentran:

  1. Un plan activo de discipulado.
  2. El evangelismo en todos sus aspectos.
  3. La alimentación espiritual y la capacitación de los miembros.
  4. La preservación de la pureza doctrinal.
  5. La defensa de las normas cristianas.
  6. La recomendación de cambios en la feligresía.
  7. La supervisión de las finanzas de la iglesia.
  8. La protección y el cuidado de las propiedades de la iglesia.
  9. La coordinación de los departamentos de la iglesia.

La comisión evangélica que Jesús nos dejó nos dice que hacer discípulos, que incluye bautizar y enseñar, es la tarea principal de la iglesia (Mat. 28:18-20). Por lo tanto, la función primordial de la Junta


-153-


Manual de la Iglesia 2022

.
Directiva de la iglesia es servir como la junta de más alto rango de la iglesia local. Cuando la Junta Directiva de la iglesia dedica su principal interés y sus mejores energías a involucrar a cada miembro en la proclamación de las buenas nuevas y en hacer discípulos, la mayoría de los problemas de la iglesia se alivian o se previenen; y se siente una fuerte y positiva influencia en la vida espiritual y en el crecimiento de los miembros.

Alimentación espiritual

El amor de Cristo hacia la Iglesia debe ser manifestado por sus seguidores dentro de la Iglesia. El verdadero discipulado implica no solamente la enseñanza bíblica (Mat. 28:20), sino también un compromiso apasionado de amar incondicionalmente a nuestros hermanos creyentes. Este fue el corazón del mensaje de Cristo a sus discípulos cuando estaba por enfrentar la cruz (Juan 15:9-13). El mandato de Cristo a ellos se aplica a nosotros: “que os améis unos a otros”. La revelación poderosa de Elena de White sobre esta escena histórica sigue siendo vital para nosotros: “Este amor es la evidencia de su discipulado” (El Deseado de todas las gentes, p. 632).

Por lo tanto, una de las funciones primordiales de la Junta Directiva es asegurarse de que los miembros estén siendo nutridos y discipulados en una relación personal y dinámica con Jesucristo.

Hacer discípulos

La misión de la Iglesia es hacer discípulos de Jesucristo, que vivan como sus testigos amorosos y proclamen a todas las personas el evangelio eterno del mensaje de los tres ángeles en preparación para el pronto regreso de Jesús (Mat. 28:18-20; Hech. 1:8; Apoc. 14:6-12). El propósito de la Iglesia como el cuerpo de Cristo es hacer discípulos intencionalmente, a fin de que continúen en una relación activa y fructífera con Cristo y su Iglesia.

La obra de hacer discípulos está basada en una relación continua de toda la vida con Jesús. El creyente se compromete a “permanecer en Cristo” (Juan 15:4), a ser entrenado para un discipulado fructífero al compartir de Jesús con los demás, al igual que guiar a otros miembros a ser fieles discípulos también.

La Iglesia, en forma individual y colectiva, comparte la responsabilidad de asegurar que cada miembro de iglesia siga siendo parte del cuerpo de Cristo.

Miembros

La Junta Directiva es elegida por los miembros de la iglesia en el momento de la elección normal de dirigentes (ver pp. 83, 84). Además


-154-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia

.

de los pastores designados por la Asociación, la iglesia debería elegir una Junta representativa, que incluye a los siguientes oficiales:

  • El (los) anciano(s)
  • El jefe de diáconos
  • La jefa de diaconisas
  • El tesorero
  • El secretario
  • El coordinador de interesados
  • El director de Acción Solidaria Adventista
  • El coordinador de la Sociedad de Hombres Adventistas
  • El coordinador del Ministerio Adventista de las Posibilidades
  • Ministerio Joven Adventista
    • El director del Club de Aventureros
    • El director del Ministerio de Embajadores
    • El director del Club de Conquistadores
    • El coordinador del Ministerio de Universitarios
    • El director del Ministerio de Jóvenes Adultos
  • El coordinador de la Escuela Bíblica
  • El coordinador del Ministerio Infantil
  • El coordinador de Música
  • El director del departamento de Comunicación
  • El director de Educación/director de la escuela de iglesia
  • El director del Ministerio de la Familia
  • El director del Ministerio de la Salud
  • El director de la Asociación Hogar y Escuela
  • El director de Ministerio Personal
  • El secretario de Ministerio Personal
  • El coordinador del Ministerio de las Publicaciones
  • El director de Libertad Religiosa
  • El director general de la Escuela Sabática
  • El director de Mayordomía Cristiana
  • La directora del Ministerio de la Mujer

_
En muchos casos, de acuerdo con el tamaño de la feligresía, la Junta puede no incluir a todos los de la lista o puede elegir miembros adicionales. El ministro designado por la Asociación para servir a la iglesia como pastor es siempre miembro de la Junta Directiva de la iglesia.

Oficiales

El presidente de la Junta Directiva de la iglesia es el pastor designado por la Asociación para pastorear a la iglesia. Si el pastor prefiere no desempeñar esta función o, por alguna razón, no puede estar


-155-


Manual de la Iglesia 2022

.
presente, puede pedirle al primer anciano de la iglesia que actúe como presidente.

El secretario de la iglesia actúa como secretario de la Junta Directiva, y es responsable de registrar, presentar y preservar las actas de las reuniones.

Reuniones

La Junta Directiva debe reunirse por lo menos una vez por mes, y con más frecuencia si es necesario, porque su función es esencial para la vida, la salud y el desarrollo de la iglesia. Conviene tener las reuniones mensuales en el mismo día de la misma semana cada mes.

La reunión de la Junta de la iglesia debe anunciarse durante el culto regular del sábado. Debe hacerse todo lo posible para conseguir que todos los miembros de la Junta asistan a cada reunión.

Cada iglesia debe determinar, en una de sus reuniones administrativas regulares, el número de miembros de la Junta Directiva de la iglesia que deberán estar presentes en sus reuniones para constituir quórum. Donde la legislación local lo permita, los miembros de la Junta Directiva pueden participar en las reuniones por medio de una conferencia electrónica o medio similar, mediante la cual todas las personas que participan pueden comunicarse entre sí al mismo tiempo, y la participación por tal medio constituirá la presencia en persona en dicha reunión.

No se aceptarán votos por representación o carta poder.

Tareas de la Junta Directiva

  1. Asegurar que haya un plan activo de discipulado continuo en funcionamiento, que incluya ministerios de alimentación espiritual y de evangelización. Este es el punto de agenda más importante para la Junta.
  2. Estudiar las listas de miembros e iniciar planes para rescatar a los miembros que se han separado de la iglesia.
  3. Entrenar al liderazgo de la iglesia local sobre cómo fomentar un crecimiento espiritual intencional en ellos mismos y en otros.
  4. Evangelizar el territorio misionero de la iglesia. Una vez en cada trimestre del año se puede dedicar la totalidad del tiempo de la reunión de la Junta a trazar planes para el evangelismo. La Junta estudiará las recomendaciones de la Junta Directiva del Campo Local relacionadas con los programas y métodos evangelizadores, determinando la mejor forma de implementarlos en su jurisdicción. El pastor y la Junta Directiva de la iglesia iniciarán y desarrollarán planes para reuniones de evangelismo público.

-156-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia

.

  1. Coordinar los programas de evangelización de los diversos departamentos, aunque cada departamento desarrolla sus planes de evangelización dentro de su propia esfera de acción. Para evitar superposiciones en la hora de las reuniones y competiciones para conseguir ayudantes voluntarios, y para alcanzar el máximo de resultados positivos, es indispensable que exista un programa de coordinación. Antes de completar y anunciar los planes para cualquier actividad, cada departamento debe someter sus planes a la Junta Directiva de la iglesia, para su aprobación. Los departamentos también deben informar a la Junta de la iglesia el progreso y los resultados de los programas destinados a compartir la fe. La Junta de la iglesia puede sugerir, a los departamentos, la forma en que sus programas pueden contribuir a la preparación, la conducción y el seguimiento de una campaña de evangelismo público.
  2. Animar y ayudar al departamento de Ministerio Personal de la iglesia a enrolar a todos los miembros de la iglesia y a los niños en alguna forma de actividad misionera personal. Deben dictarse clases de capacitación sobre las diversas formas de alcanzar a los no alcanzados.
  3. Animar al coordinador de interesados de la iglesia para asegurarse de que todos los que se interesaron en el mensaje sean atendidos pronta y personalmente por miembros designados para eso.
  4. Animar a cada uno de los departamentos a presentar, al menos una vez por trimestre, un informe a la Junta Directiva de la iglesia y a la congregación en una reunión administrativa o en las reuniones sabáticas, con respecto a la alimentación espiritual y el evangelismo.
  5. Recibir informes periódicos. La Junta debe considerar los pormenores de la administración de la iglesia, y el tesorero debe informar periódicamente el estado de las finanzas de la iglesia. La Junta debe repasar también la lista de los miembros de iglesia, e inquirir cuál es la condición espiritual de cada uno de ellos, tomando las medidas necesarias para visitar a los enfermos, a los desanimados y a los apóstatas. Los otros oficiales deben informar sobre las tareas de las que son responsables.
  6. Promover la educación adventista.

Comisiones de la Junta Directiva

La Junta Directiva de la iglesia no debe permitir que otras actividades interfieran con la planificación del evangelismo. En caso de que haya otros asuntos que insuman demasiado tiempo, la Junta


-157-


Manual de la Iglesia 2022

.
puede nombrar comisiones para que se encarguen de aspectos específicos de los negocios de la iglesia, tales como proyectos financieros o de construcción. Esas comisiones deben pasar luego sus recomendaciones a la Junta Directiva de la iglesia (ver Notas, n° 8, pp. 214, 215).

Comisión de finanzas

Cada iglesia debería tener un proceso de planificación y presupuesto financiero, enfocado en la misión y de amplia base consultiva, con estructura de comisión que pueda proveer un análisis detallado para la planificación y el presupuestado continuos. En algunos casos, esto puede tomar la forma de una comisión de finanzas. En otros casos, en iglesias más pequeñas, este proceso puede ser manejado directamente por la Junta Directiva de la iglesia. Si la iglesia establece una comisión separada para este propósito, las responsabilidades deberían incluir la revisión de los presupuestos anuales de operación y también la revisión de la posición financiera de la iglesia, tal como se ve reflejada en los estados de cuenta. La aprobación del presupuesto y la revisión del estado de cuenta serán luego elevados a la Junta Directiva y a la reunión administrativa de la iglesia, sucesivamente.

Reuniones de la Comisión Escolar

La escuela de la iglesia generalmente es supervisada por una comisión directiva. La iglesia designa a un presidente para dirigir sus reuniones. Se elige a un secretario encargado de las actas y los votos de las reuniones de la comisión. Esta comisión debe reunirse periódicamente. El presidente puede convocar reuniones especiales cuando haya necesidad. Algunas iglesias prefieren que la propia Junta Directiva de la iglesia, o que una subcomisión de la Junta Directiva, actúe como comisión directiva de la escuela (ver también las pp. 107-110).

Asociación Hogar y Escuela

La Asociación Hogar y Escuela debe reunirse mensualmente, y coordinar las actividades del hogar, la escuela y la iglesia. Se debe prestar atención a la educación de los padres, y ayudar a la escuela a obtener los recursos necesarios tales como: sala para los padres, libros, materiales de enseñanza y equipos. El departamento de Educación dispone de materiales para auxiliar a los líderes de la Asociación Hogar y Escuela (ver también la pp. 107, 108).


-158-


Los cultos y otras reuniones de la iglesia

.

Las reuniones de jóvenes

Los líderes de los diversos grupos de jóvenes de la iglesia deben organizar reuniones periódicas que incluyan a los jóvenes de la iglesia en actividades significativas que los vinculen más estrechamente con la iglesia y los preparen para el servicio útil (ver también pp. 124-130).

Las reuniones del Ministerio Joven Sénior (Embajadores y jóvenes adultos)

Las reuniones del Ministerio Joven Sénior deberían agendarse periódicamente y centrarse en desarrollar los ámbitos espiritual, mental, emocional y físico de los jóvenes de la iglesia. Las reuniones también deben proveer interacción social cristiana y programas de testificación que apoyen los planes generales de la iglesia local para la conquista de almas. Por recursos, ver Notas, n° 9, p. 215.

Las reuniones del Ministerio de Universitarios

En las iglesias en las que se ha designado un director/coordinador del Ministerio de Universitarios, se deberían organizar reuniones para atender a las necesidades especiales de los estudiantes de universidades/colegios públicos, en consulta con y en apoyo de la comisión del Ministerio Joven.

Las reuniones del Ministerio Joven Júnior (Aventureros y Conquistadores)

Las reuniones del Ministerio Joven Júnior son similares en propósito a las del Ministerio Joven Sénior, pero apuntan a los niños y adolescentes (ver Suplemento de la DSA, pp. 221, 222 de este Manual).
Las reuniones del Club de Aventureros ofrecen un programa especialmente diseñado para los niños de la iglesia local que están en la edad del Jardín de Infantes y los primeros años de la escuela primaria, con el fin de fortalecer la relación parental en el desarrollo temprano del niño, mientras que las reuniones del Club de Conquistadores proveen actividades especializadas en instalaciones cerradas y al aire libre, para el desarrollo integral de adolescentes entre 10 y 15 años de edad. Las reuniones y otras actividades deben llevarse a cabo según las normas de la Asociación, tal como se estipulan en los manuales del Club, y en coordinación con otras organizaciones de la iglesia relacionadas con la juventud y la familia.

Digitación: Tonyp

2025-10-13 lun 18:22